La tiranía de “los angelitos” 

Siempre me he preguntado si, en este país y a estas alturas, hemos logrado descifrar qué mismo es esto de la democracia. El término, en sus orígenes, se acuñó en el periodo clásico de la antigua Grecia, unos 500 años a.C., definido después por un par de cracks llamados Platón y Aristóteles, quienes luego lo descartaron como un sistema inestable y propenso a la tiranía. 

Tendría que llegar el siglo XVII para que John Locke (1689), refutando el “derecho divino” de la monarquía, proponga el gobierno del pueblo, que Montesquieu (1748) y Rousseau (1762) utilizarían para forjar la idea de la república y, por ahí también, un primer borrador de democracia, con aquello de la rotación en los cargos públicos a través de elecciones que, en un principio, no tuvieron nada de universales, reservándose el voto a las élites “morales e intelectuales”. Luego, nosotros lo entendimos a revés y se lo dimos en bandeja a las élites de la oligarquía y, pues, bueno, fíjese Usted cómo terminamos. 

Sería recién a comienzos del siglo XIX cuando la novedad de la democracia llegue a nuestras tropicales latitudes y Bolívar, leyendo a todos estos tigres, se anime a decir que la democracia es “teóricamente” el sistema más justo, pero a la vez el más débil. Por eso le tenía desconfianza y, en algún momento, planteó una república bicameral, con un Congreso de representantes electos por el pueblo y un Senado hereditario. Pronto, las élites terratenientes y conservadoras utilizarían la democracia como coartada para apoderarse de las nacientes repúblicas, excluyendo al pueblo (al de verdad) de cualquier posibilidad de participación o representación (cualquier parecido con nuestra realidad actual no es, en absoluto, coincidencia). 

Por eso, cuando finalmente llegaría el voto universal con el retorno a la democracia de 1979, no supimos qué hacer con él y comenzamos a elegir, uno tras otro, a los angelitos que nos gobiernan. De allí en más, ¿democracia, lo que se dice democracia, en Ecuador? Pues, cuando nos conviene. Un día la defendemos y proscribimos como herejes a quienes la critican. Y al día siguiente… creo, estimado lector, que es hora de asomarse a la ventana… (O)

Dr. Andrés Ugalde

Dr. Andrés Ugalde

Analista político y económico. Fue Director Provincial de Desarrollo Económico y Concejal Urbano. Actualmente es Director de la Carrera de Ciencias Políticas y Gobernanza en la Universidad Católica de Cuenca