Desde hace varios años, el programa nuclear de Irán viene inquietando, no solamente a sus medio-vecinos israelitas sino también a los gobiernos de los EE.UU y, en general, a las diferentes autoridades de los gobiernos occidentales. No ha sido posible arribar a acuerdos serios y de largo alcance, ya sea por las reiteradas negativas iraníes para suspender su programa de enriquecimiento de uranio, argumentando razones de productividad y desarrollo, como por la insistencia de control por parte de los EE.UU y la OTAN para frenar la posible puesta a punto de armas nucleares por parte de Irán.
¿Será que la situación llegó a un punto muerto, donde ya no eran posibles soluciones conversadas y pacíficas?, ¿será que el entorno internacional, con el conflicto Israel-Hamas controlado, con el conflicto Rusia-Ucrania en vías de solución y con la figura de Trump, arrolladora e impredecible, han creado el ambiente favorable para atacar Irán y sacarse de en medio sus peligrosos planes nucleares?
Según declaraciones propias de los protagonistas, no se avizora un conflicto de largo alcance en el tiempo. Los EE.UU buscarán a toda costa, si no lo han conseguido ya, causar destrucción importante de la infraestructura petrolera de Irán y daños serios a sus instalaciones nucleares, lo cual le dará al país del norte seguridad, por lo menos durante un par de décadas, ante la eliminación de una respuesta nuclear por parte de la nación medio oriental. Israel se encuentra atacando las bases de Hezbola en el sur de Libano, buscando, asimismo, neutralizar su potencial bélico, en el corto y mediano plazo. Seguramente los países de la OTAN verán con buenos ojos los resultados, mientras Rusia y la China se encuentran, hasta donde se puede ver, ubicados en otro patín.
¿Y el resto del mundo? Pues como se ha venido repitiendo a lo largo de la historia, formando parte de los peones de este ajedrez mundial, donde las grandes potencias mueven las fichas a su antojo y según sus conveniencias, mientras los chicos tenemos que andar averiguando en que parte de las graderíos tenemos que ubicarnos y que bandera nos van a entregar para que la agitemos en el momento oportuno. (O)









