En Sigcho y Cruz Calle, dos sectores de la parroquia rural de Sinincay, ubicada al norte de la ciudad de Cuenca, se mantiene el oficio de elaborar ladrillos de forma artesanal y surgen nuevos emprendimientos en gastronomía y producción de miel que buscan potenciar el turismo local.
Los vecinos se caracterizan por su carisma, simpatía y su ímpetu por salir adelante en su propia tierra, incluso generando empleo para otras personas. Las adversidades no los detienen, aunque si les preocupa la problemática vial que afecta al sector.
En Sigcho existe una iglesia cuya fachada está construida con ladrillos elaborados en las decenas de talleres dispersos por distintas partes de la localidad. Precisamente, cerca del templo religioso, se ubica la fábrica familiar Tejas y Ladrillos del Austro, que con el paso del tiempo ha sido administrada por cuatro generaciones.
Rosana Sinchi, una de las propietarias, recuerda que la fábrica fue iniciada por su suegro, José Manuel Sinchi, con el objetivo de generar una oportunidad para que su familia tenga un ingreso propio. Comenta que mantener el oficio ha sido complicado, principalmente porque es difícil encontrar la materia prima para elaborar los ladrillos, que actualmente es traída desde la parroquia Cumbe.
Una particularidad de esta familia es que ha innovado en la elaboración fabricándolos con imágenes personalizadas. Los ladrillos que elaboran -alrededor de 100.000 unidades al mes- se comercializa en distintas partes del país.
En cambio, en la zona de Cruz Calle, se encuentran prósperos negocios gastronómicos de comida típica y costeña. Nelly Sinchi, una mujer emprendedora, desde hace un par de meses atiende en una casa adaptada como comedor, donde ofrece fritada, sancocho, cascaritas, tamales y otras delicias.

Nelly asegura que toda su vida se ha dedicado a la gastronomía para sacar adelante a su familia. Actualmente trabaja junto a sus dos hijas de miércoles a sábado, con la expectativa de convertir su local en un punto apetecido por propios y visitantes.
En este sector también resalta un proyecto dedicado a la producción de miel y a la elaboración de otros derivados. En una casa de dos plantas, ubicada entre cultivos, funciona esta iniciativa de Xavier Inga, un emprendedor que, a través de su trabajo, busca dinamizar la economía de Sinincay.
Xavier denomina a su emprendimiento Casa Matilde Apiario, también conocida como la Casa de las Abejas. En su interior se observan murales de abejas y frases en paredes como: “No vendemos solo miel, vendemos historia, naturaleza y experiencia” que llaman la atención de los visitantes.

En el negocio las personas pueden conocer los procesos productivos de las abejas; cómo trabajan, cuál es su tiempo de vida, sus comportamientos, la importancia del agua y de las flores, entre otros aspectos relacionados con la apicultura. Además, produce cinco variedades de miel: de eucalipto, nabo, retama, multifloral y de montaña.
Necesidades en los sectores Sigcho y Cruz Calle

En medio de estos atractivos y emprendimientos, los pobladores esperan que las instituciones gubernamentales correspondientes intervengan para mejorar el estado de las vías, principalmente los tramos Racar-Sinincay, y Cruz Calle- Sigcho, debido a su avanzado deterioro.
En el caso de la vía Cruz Calle – Sigcho se registran graves fallas y hundimientos que ponen en riesgo la circulación vehicular. Los transportistas exigen soluciones oportunas, pues los daños llevan largo tiempo sin ser atendidos y se agravan con el paso de los días.
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