La carrera de Artes Visuales de la Universidad de Cuenca celebró 25 años de vida académica con una ceremonia realizada el 11 de marzo de 2026, en la Antigua Escuela Central.
El acto reunió a docentes, estudiantes, exalumnos y público en general, y estuvo acompañado por la inauguración de la exposición conmemorativa “25 años”, con las obras de 31 expositores.
Durante la ceremonia se destacó el legado histórico que sostiene la enseñanza del arte en la ciudad y el aporte de la carrera en la formación de artistas, docentes e investigadores que han desarrollado su trabajo en distintos espacios culturales del país.
Reconocimiento
Como parte de la conmemoración se rindió homenaje a los docentes jubilados de la carrera, cuyo aporte académico y pedagógico contribuyó a la formación de generaciones de artistas, docentes e investigadores.
Entre los homenajeados estuvieron Vicente Narváez, Olmedo Alvarado Granda, Olmedo Granda y Cecilia Suárez Moreno.
También se entregó un reconocimiento al maestro Víctor Arévalo Vázquez, representado en la ceremonia por su hija, Jackie Arévalo.

Durante su intervención, Jackie recordó la trayectoria de su padre, quien en este mes cumple 103 años de edad y dedicó gran parte de su vida al arte y la docencia.
“Desde 1939, cuando sus manos tocaron por primera vez un lienzo, su vida fue un diálogo con los grandes espíritus del arte. No solo aprendió la técnica, sino que capturó el alma de la pintura”, expresó.
El maestro Víctor Arévalo desarrolló una extensa trayectoria como docente en la Academia de Bellas Artes “Remigio Crespo Toral”. Posteriormente en la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca, donde impartió clases de dibujo y pintura durante 37 años.
Su obra pictórica y su influencia pedagógica lo han convertido en una figura fundamental del arte cuencano contemporáneo, tanto por su producción artística como por su aporte a la enseñanza del dibujo y la pintura.
Tradición y contemporaneidad
Para Sonia Pacheco, directora de la Carrera de Artes Visuales, la evolución de la formación artística ha buscado mantener un equilibrio entre la tradición pictórica y los lenguajes contemporáneos.
“La carrera mantiene la tradición técnica de la pintura y el manejo de la obra, pero también dialoga con los movimientos contemporáneos. Existe una conexión permanente entre lo tradicional y lo actual”, explicó.
Pacheco señaló que la formación combina el trabajo práctico en talleres con una base teórica que permite a los estudiantes comprender los procesos históricos, conceptuales y estéticos del arte.
De esta manera, la propuesta académica busca fortalecer tanto la creación artística como la reflexión crítica sobre las obras y sus contextos.
Agregó que los estudiantes participan en proyectos de vinculación con la sociedad, trabajando con instituciones públicas y organizaciones sociales en iniciativas culturales y comunitarias. En ese sentido, el arte se concibe no solo como una práctica estética, sino también como una herramienta de interacción social y transformación cultural.
La directora también reconoció que uno de los desafíos para los futuros artistas es la inserción laboral, debido a la inestabilidad que suele caracterizar al campo cultural.
“El artista tiene que ser muy emprendedor y gestionar sus propios proyectos. Es uno de los retos del sector. Pero también es importante que la sociedad comprenda el valor del arte y su aporte al desarrollo cultural”, afirmó.
Más de dos siglos de tradición artística
La historia de la formación artística en Cuenca se remonta a diciembre de 1822, cuando el libertador Simón Bolívar, impresionado por el talento del escultor Gaspar Sangurima, le propuso dirigir la primera Escuela de Artes de la ciudad de Cuenca.
En 1935 se creó una escuela de pintura que marcó una etapa importante en la formación artística. Posteriormente, entre 1958 y 1990 funcionó la Academia de Bellas Artes “Remigio Crespo Toral”, espacio que formó a varias generaciones de artistas cuencanos.
El 7 de agosto de 1990, mediante resolución del Consejo Universitario, se dispuso la fusión de la Academia de Bellas Artes “Remigio Crespo Toral” con la Escuela Superior de Artes.
De este proceso surgió la Escuela de Artes Visuales, adscrita a la Facultad de Arquitectura.
Años más tarde, el 3 de agosto de 1999 se aprobó la creación de la Facultad de Artes.
Finalmente, el 1 de agosto del año 2000 el Consejo Universitario aprobó el programa académico. Esto permitió iniciar las actividades en octubre de ese mismo y hoy cumple 25 años de formación artística.
Más de 20 docentes conformaron la primera planta académica universitaria entre 1991 y 1993, estableciendo las bases pedagógicas de la actual carrera de Artes Visuales. (PNH)-(I)
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