¿Es Ecuador incorregible?

Soy yo el que pregunta a sabiendas de que nuestro amado terruño, conocido por mí desde hace NOVENTA años, NO ES CORREGIBLE. Deseo explicar por qué no lo es. Analicemos el aserto con fe en la patria y con enorme confianza en sus hijos.

Les cuento que tengo bastante cultura sobre enfermedades y dolencias. He podido ponderar mis males, establecer dolores, saber de gravedades. Los médicos me han indicado de que pata cojeo e intentan curarme. Así debe ser: ¡cómo pretender una medicina si desconozco el mal; cómo mejorar si no tomo un remedio! 

Volvamos al tema: Ecuador. Intentemos un somero diagnóstico de este viejo país, a quien ustedes y yo lo amamos.

1.Mis afirmaciones las hago encaramado en mis nueve décadas de vida, Deo favente.

2.Soy testigo de intentos fallidos de recuperación del país. Hubo gobiernos que diagnosticaron parte de nuestros males y demostraron querer erradicarlos.

3.Nunca hubo una decisión unánime de cambiar aquello que no debía ser. Nos acostumbramos a sentirnos cómodos de espaldas al cumplimiento de principios y normas indispensables para el buen vivir.

4.Ecuador carga una cruz muy propia: conoce sus falencias, sabe que debe cambiar y se siente solo cuando debe hacerlo.

5.Es penoso constatar que, para buena parte de la clase política, al menos en el presente siglo, no le conviene realizar cambios que transformen el comportamiento ciudadano porque de realizarse esos cambios peligrarían prebendas de diversa índole, entre ellas económicas. 

6.La enfermedad puede curarse si todos quieren sanarse. Por desgracia buena parte de los enfermos gustamos del mal y preferimos vivir así.

7.Algo por demás grave: hemos llegado a convertir lo anormal en normal, lo ilícito en permitido, lo urgente en quizá, lo triste en carcajada.

No es este un listado completo de males. Imposible pretender hacerlo en este espacio. De todo lo anotado lo más grave es que lentamente hemos dejado de ver la gravedad de aquello que sucede. Nos hemos acostumbrado a vivir junto al mal hasta calificarlo de algo natural porque todos lo hacen.

La ley nació para ser violada, escucho en círculos variados. Quiero agregar algo más grave aún, consecuencia de lo anterior:  las leyes nacidas en este ambiente fueron engendradas a través de una cadena de violaciones.

“Ya sabes, hermano. Dame una manito. Habla con el jefe, a ti si te oye. Gracias pana”.  ¿Oyeron esto alguna vez?  (O)

Dr. David Samaniego

Dr. David Samaniego

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Fundador de Ecomundo, Ecotec y Universidad Espíritu Santo en Guayaquil. Exprofesor del Liceo Naval y Universidad Laica (Guayaquil), Rector del colegio Spellman (Quito) y del colegio Cristóbal Colón (Guayaquil).