En una serie de televisión, de esas largas, con algunas temporadas y muchos capítulos, en los que hay buenos que hacen cosas malas para ayudar a otros buenos; y, malos que hacen muchas más cosas malas para beneficiarse a sí mismo y su pandilla, escuché frases que llamaron mi atención, y como me suele pasar, me dirigieron a la realidad conocida.
No sé ustedes, pero yo, cuando leo o escucho algo que llama mi atención, inmediatamente pienso en situaciones de la vida real en la que calzan.
La frase que comparto, no es textual, la extraje del doblaje al español y la anoté mientras la trama de ficción seguía su curso.
Se dijo en la serie, que la mayoría de políticos rara vez tienen el poder, dando a entender que quienes mandan son los que los pusieron o los que los mantienen en el cargo, es decir las mafias, el crimen organizado.
Pensé entonces y ahora que escribo, en lo que pasa en nuestro hermoso país, no sólo con los políticos, sino con los jueces, con los que dirigen y actúan al interior de los organismos de control y las funciones del Estado, pues el poder real está en los amos a los que sirven, no hay más que analizar un poco, ir más allá del relato, no creer en el azar.
No sólo hay señales, hay hechos. (O)




