Cepeda, la víctima de Estado que busca repetir el milagro de la izquierda en Colombia

Iván Cepeda, reemplazó la filosofía por la política en una carrera con la que aspira a repetir la hazaña de llevar a la izquierda a la presidencia.

El asesinato de su padre en un crimen de Estado marcó un punto de quiebre para Iván Cepeda. Reemplazó la filosofía por la política en una carrera con la que aspira a repetir la hazaña de llevar a la izquierda a la presidencia.

Agentes estatales aliados con paramilitares acribillaron a su padre, un político comunista, en 1994, una pérdida que marcó la vida y profesión del candidato: se convirtió en defensor de derechos humanos, sufrió el exilio y ganó cuatro elecciones al Congreso donde opositores de derecha lo tachan de marxista convencido.

El senador, que rechaza esa etiqueta, deberá medir fuerzas en un balotaje presidencial el domingo contra el abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella.

De ganar sería el segundo turno de la izquierda que llegó por primera vez a la presidencia en 2022 de la mano de Gustavo Petro.

Esta elección se resume «con dos palabras: la vida y la muerte», dijo en entrevista con la AFP el senador de 63 años, cuya personalidad serena se crispó tras quedar segundo en la primera vuelta.

Su padre Manuel Cepeda fue uno de los más de 5.700 miembros del partido de izquierda Unión Patriótica asesinados en medio de una campaña de terror. A pocos pasos del cuerpo en una calle de Bogotá, el joven dio una entrevista con asombroso aplomo.

«Le pido a quienes tienen que ver con la justicia que hagan algo en contra de esta ofensiva contra los dirigentes de izquierda», dijo.

Por la persecución contra su padre, desde los tres años se exilió en Checoslovaquia, Cuba y Bulgaria. También vivió después en Francia, donde cursó un posgrado.

Al regresar a Colombia en 2004 se puso del lado de las víctimas del conflicto armado, realizó un papel clave en el proceso de paz de 2016 que desarmó a las FARC, ha sido legislador (2010-2026) y ahora uno de los dos opcionados para suceder a su aliado Petro.

– «Nadie lo saca de casillas» –

Otras muertes lo marcaron: la de su madre, víctima a los 37 años de un tumor cerebral, y el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa en 1990, padrino político y entonces candidato presidencial.

Cepeda decidió no tener hijos y disfruta de la compañía de su esposa y tres perros chow chow. Es reconocido como un personaje escéptico que nunca pierde el control de sus emociones. Admira a Gandhi, al filósofo marxista italiano Antonio Gramsci, y ha escrito libros sobre Sigmund Freud y Michel Foucault.

Habla checo y ruso, y practicó hockey sobre hielo, según escribió su amigo León Valencia en el libro «Iván Cepeda, una vida contra el olvido».

Su forma de expresarse contrasta con la del elocuente y provocador Gustavo Petro, que de joven perteneció a la guerrilla nacionalista M-19 antes de firmar la paz en 1990.

Cepeda cuida sus palabras al punto de escribir minuciosamente cada discurso. Juntos protagonizaron históricos debates en el Congreso en los que denunciaron los nexos entre el paramilitarismo y poderosos políticos.

Petro «es el caudillo, el rupturista que caza (busca) peleas todos los días», en cambio a Cepeda «nadie lo saca de casillas», dice Valencia a la AFP.

El senador suele rodearse de indígenas, campesinos y de las víctimas del conflicto armado. «Por el bien de todos, primero los pobres», decía con frecuencia en campaña.

– El segundo tiempo de Petro –

Vivió detrás de la Cortina de Hierro, pero rechaza los modelos tradicionales soviéticos y apuesta por un «capitalismo productivo» y «diverso». Se define como un «progresista».

Cepeda se convirtió en el elegido por la izquierda para ser presidente tras vencer en los tribunales a su antítesis, el influyente expresidente de derecha Álvaro Uribe.

En un largo proceso judicial de más de una década, el dirigente izquierdista llevó ante los tribunales  al exmandatario por soborno a paramilitares encarcelados. En primera instancia Uribe fue condenado a 12 años de prisión domiciliaria, pero luego un juez revocó esa sentencia.

Cepeda superó con quimioterapia un cáncer de colon y otro de hígado. En 2022 afirmó que tuvo «miedo de morir», pero en la actualidad asegura estar bien de salud.

En un país profundamente católico, afirma que no fue bautizado.

Sin aportar pruebas, sus detractores lo llaman «heredero de las FARC» por la relación de confianza que estableció con los jefes rebeldes durante el proceso de paz.

También es blanco de críticas por ser uno de los artífices de la «paz total», la política de Petro para negociar con todos los grupos armados. En entrevista con la AFP se dijo dispuesto a revisar ese frustrado proyecto.

Cepeda se compromete a continuar con las reformas sociales del gobierno, a las que llama «revoluciones».

«Venimos a profundizar las reformas y acelerar las transformaciones sociales que el país clama con urgencia para hacerlas irreversibles», dijo en uno de sus discursos. AFP

CMV

CMV

Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación Social y Diplomado en Medio Impresos Experiencia como periodista y editora de suplementos. Es editora digital.