Desde hace 20 años, cada madrugada a las 03:40, María Gómez se levanta para ir a la Feria Libre en busca de fruta fresca. Luego toma un taxi hasta el Parque El Paraíso, donde inicia su jornada en un pequeño remolque metálico ubicado junto a las canchas.
Alrededor de las 06:00, con los primeros rayos del sol, María, de 58 años, comienza a vender ensaladas de frutas. Quienes acuden al parque a hacer ejercicio la consideran una mujer valiente, pues logró sacar adelante a sus 11 hijos.
Recuerda los cambios que ha experimentado el parque en las últimas dos décadas, con intervenciones que han fortalecido su atractivo. Sin embargo, considera necesario reforzar la seguridad, especialmente con la instalación de más cámaras de videovigilancia y botones de pánico.

A un costado de la ciclovía, Jenny Castro, de 42 años, ofrece las tradicionales agüitas de sábila y horchatas para refrescar a deportistas, estudiantes y transeúntes que cruzan el parque rumbo a la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca o a los hospitales cercanos.
Jenny destaca que el parque ahora cuenta con mejor iluminación, lo que aporta a la seguridad. No obstante, coincide en que ocasiones aparecen personas sospechosas, por lo que considera necesaria una mayor presencia policial.

El Parque El Paraíso cuenta con varios atractivos, entre ellos una laguna artificial que alberga gansos y patos. Ayer, Rolando Quizhpi, un fotógrafo profesional y amante de las aves, recorría el lugar capturando imágenes de estas especies.
A sus 73 años, Rolando asegura que es un privilegio contar con espacios como este en la ciudad. Sin embargo, hace un llamado a los visitantes a cuidar y no ensuciar este entorno natural.
El parque también destaca por su área del bosque, que alberga una gran variedad de especies de árboles y donde confluyen los ríos Tomebamba y Yanuncay. En este entorno, los visitantes recorren pasarelas de madera, disfrutan del aire fresco y se dejan envolver por el sonido de las aves y del agua, creando un ambiente propicio para la relajación.
Alexandra Pizarro, de más de 30 años, acude al lugar a hacer deporte al menos tres veces por semana. Señala que es necesario mejorar algunos tramos de las pasarelas para garantizar mayor seguridad al momento de transitar por ellas.
Acciones en el Parque El Paraíso

La Empresa Municipal de Aseo (EMAC EP) está a cargo de la administración del Parque El Paraíso, siendo responsable del mantenimiento de sus áreas y del cuidado de las especies que lo habitan.
Nelson Diaz, jefe del Departamento de Áreas Verdes de la EMAC EP, explicó que el Parque El Paraíso se remonta a las décadas de 1950 y 1960. No obstante, en el año 2000 se ejecutó una intervención integral que permitió aprovechar mejor sus espacios, los cuales han sido fortalecidos progresivamente con el paso de los años. Actualmente, se incorporaron nuevos juegos infantiles, mejoraron las camineras, adecuaron el patio de comidas y se adquirieron botes, entre otras acciones.
Además, la Fundación El Barranco trabaja en los estudios para impulsar un nuevo proyecto de rehabilitación. Diaz menciona la posibilidad de integrar este espacio con los parques lineales ubicados en las márgenes de los ríos Tomebamba y Yanuncay.
Por su parte, Paúl Cabrera, técnico de la Unidad de Administración de Parques de la EMAC EP, señala que recientemente se implementó un sistema automatizado en el parqueadero para facilitar el acceso de los visitantes. También se refirió a los mecanismos de seguridad existentes, aunque recalca que esta competencia corresponde a la Policía.
Esta área recreativa cuenta con cuatro guardias encargados de la vigilancia de los bienes, cada uno responsable de un sector específico del parque.
- 13 hectáreas de terreno caracteriza el Parque El Paraíso.
- En esta área recreativa confluyen los ríos Tomebamba y Yanuncay.
- Según la EMAC EP, alrededor de 3.000 personas visitan este espacio.
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