El gran olvido

Hemos olvidado cosas tan naturales, automáticas, básicas como respirar bien,  profundo,  lento, ¡que llene el cuerpo!, respiramos de forma entrecortada, rápida sin que el aire, el oxígeno llegue a donde debe llegar; hemos olvidado cosas tan básicas como decir buenos días,  por favor y gracias, a todos por igual no solo a quien queremos agradar; hemos olvidado agradecer antes de llevarnos la comida a la boca, hemos olvidado sonreír de verdad, no ante una cámara de celular, sino ante quien nos mira y está ahí con nosotros, hemos olvidado mirar a los ojos cuando hablamos, hemos olvidado el bienestar que produce una charla larga y pausada cualquier día entre semana; hemos olvidado el origen de las cosas, que  nuestra agua está en las montañas ¡que necesitamos cuidarla!, que el alimento que consumimos tiene que ser sembrado, ¡que hay que cuidar la tierra!, que necesitamos aire para respirar y que éste nos lo dan las plantas, ¡necesitamos más árboles, sembrar!, finalmente,  y un olvido triste y peligroso… hemos olvidado  de dónde venimos, olvidado a  quienes nos trajeron al mundo, no los honramos, no los cuidamos, no los visitamos, olvidamos  a nuestros padres, nuestros abuelos, olvidamos  que estamos vivos gracias a ellos, y es que cuando olvidamos de dónde venimos, nuestro origen, hacemos caso omiso a nuestra historia o aún peor la negamos es cuando de verdad nos perdemos… ¡olvidamos quienes somos! (O)

Claudia Acosta

Claudia Acosta