La pobreza retrocedió en Argentina en la segunda mitad de 2025 aunque todavía alcanza a casi tres de cada 10 personas, según datos oficiales difundidos el martes 31 de marzo de 2026 celebrados por el gobierno de Javier Milei como resultado de su programa económico.
El índice cayó más de tres puntos entre el primer y el segundo semestre de 2025 y alcanzó al 28,2 % de la población al cierre del año, informó el Instituto Nacional de Estadísticas (Indec). La tasa de indigencia mostró también una leve baja y se situó en 6,3 %.
El gobierno de Milei celebró las cifras y atribuyó la baja en esos índices al éxito de su programa económico ultraliberal, que redujo la inflación de 117,8 % a finales de 2024 a 31,5 % al cierre de 2025, a costa de un draconiano ajuste fiscal.
«La pobreza sigue bajando. Dato, no relato», escribió Milei en la red X. Su ministro de Economía, Luis Caputo, abundó: «La pobreza es la más baja en más de 7 años«.
Caputo señaló que el descenso va de la mano con el crecimiento de 4,4 % de la economía argentina en 2025 y con el aumento de las asignaciones familiares por encima de la inflación.
Sin embargo, la baja del índice contrasta con otros parámetros: los sectores que impulsaron ese crecimiento son los que menos empleo generan (agro, finanzas, minería) mientras sectores como la industria y la construcción siguen retraídos.
– Contrastes –
Entre noviembre de 2023 -un mes antes de la asunción de Milei- y noviembre de 2025 se cerraron 22.000 empresas, y el desempleo alcanzó el nivel más alto desde la pandemia de 2020.
Además, tras caer abruptamente, la inflación viene acelerándose paulatinamente desde agosto.
Daniel Schteingart, sociólogo especializado en desarrollo y pobreza, dijo a la AFP que «siempre una baja en el índice es una buena noticia», pero advirtió que la caída de la pobreza probablemente se frenó «en el cuarto trimestre y a principios de 2026, producto de una inflación que viene gradualmente acelerando» y de una canasta básica que viene en aumento.
Federico Bardauil, un empleado gastronómico de 37 años, dice que la inflación «estuvo más estable pero ahora está mucho más disparada que el año pasado» y considera que la pobreza «no bajó para nada».
«No se nada de estadística, pero caminando por la calle te das cuenta, mirás a un costado al suelo, a la izquierda, a la derecha, y siempre vas a encontrar a alguien durmiendo en la calle, en el tren, gente pidiendo», dice a la AFP.
– Medición cuestionada –
La medición oficial de pobreza es cuestionada desde hace varios años por especialistas que advierten que la metodología está distorsionada por la falta de actualización de las canastas de referencia, entre otros factores.
«Hay cierto consenso entre los especialistas de que hay una parte de la baja del índice que es más un espejismo estadístico, producto de cómo se mide habitualmente la pobreza por ingresos y los problemas que tiene, que una baja genuina», dice Schteingart.
El Indec mide la pobreza a partir de una encuesta que evalúa si los ingresos familiares alcanzan o no el valor de la canasta básica total, que reúne alimentos y gastos esenciales. La indigencia es medida con una canasta básica que contempla solo los alimentos esenciales. AFP












