En muchos países, especialmente en los desventurados como el nuestro, los gobernantes consideran mal negocio invertir en la salud. Una vez escuché decir a un “economista” que “administraba” el IESS que la inversión en salud era un pésimo negocio pues no producía réditos.
Así se explica por qué en una situación como la actual no hay suficientes hospitales ni personal de salud, hay deficiencia de insumos médicos y de medicinas, etc. Esto sucede porque además de ser “malas inversiones” según sus criterios torpes, como de salud saben nada, ni se imaginan que puede ocurrir una catástrofe sanitaria como la que vivimos en estos mismos días.
¿Qué pueden saber de salud pública los que van a los Ministerios y Dirección del Seguro Social, si llegan a esos puestos por los “méritos” de ser compadres, amigos, familiares, etc. del Presidente de la República o de otros del mismo grupo, antes correísta, ahora morenista? Allí está, para no ir muy lejos, el caso del Presidente del Consejo Directivo del IESS, persona que ha estado en innúmeros cargos “políticos” que eran y son pagos por sus supuestos apoyos oportunistas.
No solo que llega a tan alta función sin tener ninguna idea de Seguridad Social, igual que llegó hace poco al servicio diplomático o a Obras Públicas, sino que lleva a quien entregaría de manera culpable y hasta sospechosa la Dirección General del IESS y que sale en precipitada fuga al ser descubierto casi con las manos en la masa, tratando de hacer una contratación muy sospechosa que perjudicaría al Instituto en varios millones – ¿para repartirse con alguien? – Ya verá el Ecuador cómo se protege al compadre y cómo todo queda en nada.
El alto número de muertos en esos días es responsabilidad, en buena medida, de quienes no mantenían al sistema de salud en condiciones adecuadas para manejar una crisis como esta. (O)







