Deportivo Cuenca se adueña del Grupo D con victoria sobre Santos en la Sudamericana

El plantel de Deportivo Cuenca aprovecha la pausa de hidratación para reagruparse en pleno duelo ante Santos FC. Xavier Caivinagu/EL MERCURIO

Después de más de una década de ausencia en torneos internacionales, el Deportivo Cuenca regresó a la escena continental con una actuación que quedará marcada en la memoria de su gente. En un Alejandro Serrano Aguilar teñido de rojo, el equipo azuayo derrotó a Santos FC en su estreno por el Grupo D de la Copa Sudamericana, confirmando que el apetito internacional está más vivo que nunca. Los rojos son líderes son tres unidades.

El inicio tuvo un claro dominio visitante. El conjunto paulista, pese a no contar con su máxima figura Neymar, manejó los primeros minutos y puso en aprietos a un Cuenca que tardó en asentarse. Sin embargo, el empuje de la hinchada y la entrega en cada balón dividido fueron inclinando poco a poco la balanza.

La primera señal de peligro llegó temprano. A los 8 minutos, Lucas Mancinelli, figura indiscutida de la noche, lanzó uno de sus clásicos centros venenosos que inquietó a la zaga brasileña. Por la misma banda, David González comenzó a ganar terreno, transformando la derecha en una autopista de ilusión para los morlacos.

El partido se volvió friccionado. Cuenca apostó más al juego directo, al pelotazo largo y a forzar el error rival. Aun así, las opciones comenzaron a aparecer. Jeremy Chacón probó con un remate que pasó muy cerca, mientras que en el tramo final del primer tiempo, Nicolás Leguizamón estuvo a punto de abrir el marcador, pero su definición se desvió.

En el complemento, Santos volvió a presionar. Incluso, a los 49 minutos, Lautaro Díaz estrelló un balón en el palo, silenciando por un instante el estadio. Pero cuando más se necesitaba, apareció el alma del equipo.

A los 59 minutos, otra vez Mancinelli. Tiro de esquina, tensión en el área y el desenlace soñado. El balón terminó en el fondo de las redes tras una desafortunada intervención del arquero Gabriel Brazão, decretando el 1-0 que hizo explotar las gradas. El grito fue unánime: “¡Lucas, Lucas!”

Con la ventaja, el Cuenca se replegó con inteligencia. Hubo variantes para sostener el resultado, mientras Santos buscaba sin claridad el empate. El tiempo se hizo eterno, pero la resistencia local fue firme, sostenida también por una hinchada que no dejó de alentar.

El pitazo final desató la fiesta. En su regreso a la Sudamericana, el equipo de la ciudad dio un golpe de autoridad y alimentó su sueño internacional. El “Peixe”, sin Neymar , que siguió el partido desde casa, se fue con las manos vacías. (D)

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Ismael Alvarado

Ismael Alvarado

Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación Social con experiencia en coberturas deportivas de todas las disciplinas a nivel nacional. Producción y contenido para medios digitales.