La Quinta San José de Azogues, es una edificación emblemática y llamativa de esa ciudad. Fue construida en 1932 y, como tal, tiene registro como patrimonio histórico ecuatoriano. Conformada por dos alas que forman una especie de L, una sección más antigua que la otra. En el segmento anterior u original, se encuentran elementos artísticos, como pintura mural, cielos rasos de madera engalanados, pasamanos y paneles con decoraciones de marmoleados, pero quizá lo que le otorga una identidad propia a la edificación, es una torre tipo palomar cubierta de latón, espacio que fue utilizado tal vez como lugar de descanso y solaz de su propietario, por tener una vista completa de la ciudad. En el año 2023 los contratistas postulantes al proyecto de restauración tomaron contacto vía telefónica con una restauradora de Cuenca y con ese cv completar el registro de profesionales idóneos para ese proyecto de 482.412,84 $. Hacia finales de mayo de 2024, luego de no haber tenido comunicación por más de un año convocaron a la profesional para que asumiera la restauración de los bienes muebles (artísticos) y asociados a esta construcción. El consorcio contratista elaboró para la técnica responsable, un contrato a obra cierta “por ocupaciones elementales”. El trabajo se llevó a cabo con absoluta responsabilidad dentro de los tiempos programados, como consta en el informe de fiscalización, en el que se indica además la excelencia y solvencia con la que el equipo restaurador realizó su labor y se indica que, los rubros fueron cancelados al consorcio contratista, la última semana del mes de noviembre de 2024. Pero este consorcio que, recién se supo, fue “temporal”, hasta hoy no finiquitó el contrato con la restauradora y claro que, tampoco se les cancelaron los haberes finales. (O)










