Violencia en Cuenca

En febrero de 2026, acusado de haber atropellado a un perro un hombre fue asesinado a golpes en el sector Quinta Chica,.
La semana pasada, una madre de familia agredió a una profesora en la escuela donde estudia su hijo. El video difundido muestra la bofetada, lanzada en presencia de otros maestros.
La noche del sábado anterior, un taxista, tras ser atropellado, falleció en un hospital.
De acuerdo a las primeras indagaciones, el chofer del taxi le plantó al conductor de otro vehículo tras chocarle. Este, al parecer, perdió el control de sí mismo, y lo atropelló, se supone, de manera deliberada.
Esos casos, entre otros que ocurren a diario, son síntomas de la violencia que se apodera de la ciudad, en especial mientras se conducen vehículos.
Las consecuencias de ese mal comportamiento se reflejan en choques, colisiones, enfrentamientos verbales, hasta físicos, amenazas, rebases no permitidos…
No muchos le culpan al estrés; pero menos a su intolerancia, a no compartir las vías respetando las señales de tránsito, a no saber manejar los tiempos; peor a conducir en estado de ebriedad, mucho peor a creer que el teléfono celular es un elemento más del volante, o los retrovisores para maquillarse, y hasta llevar a las mascotas, cuando no a niños.
Se dice, y claro que sobran las razones, que las de tipo mental son las “enfermedades modernas”, de las cuales nadie está libre, pero que pocos las aceptan, y muy pocos se hacen tratar.
Cuando quien presuntamente arrolló al can, muchos habrían pensado: asesinar a una persona solo por un perro. Respetando la vida del animal, como que así resulta. Intolerancia, violencia, qué más puede ser.
El caso de la profesora agredida, igual. Los maestros, a pretexto de que deben respetar derechos de niños y adolescentes, están en indefensión, así sea por llamarles la atención por no hacer los deberes, incluso por mandarlos.
Sabido es que quien vence su ira es un verdadero héroe.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO