Un proyecto de investigación enfocado en la conservación de anfibios en el corredor Sangay-Podocarpus reveló la presencia de 14 especies en la franja oriental del Azuay. Además, plantea acciones para que los gobiernos locales y las comunidades protejan su hábitat.
La iniciativa se desarrolló durante dos años en bosques y zonas montañosas de los cantones Gualaceo y El Pan. Un equipo de profesionales de la Fundación Amaru lideró el estudio, que contó con la participación de moradores, principalmente mujeres de la zona, y con el financiamiento de organismos internacionales.
Sobre las especies identificadas, Luis Mario Moscoso, coordinador del proyecto, explicó que, de las 14 especies registradas, posiblemente ocho serían nuevas para la ciencia, ya que no se pudo determinar plenamente su clasificación. Además, destacó el hallazgo de ejemplares de la rana Hyloxalus anthracinus, especie de la que no existía un registro oficial desde hace aproximadamente 30 años.
Asimismo, se encontraron ranas Hyloscirtus tolkieni, constituyéndose el segundo registro de esta especie desde su primera ubicación en 2023, en el Parque Nacional Río Negro-Sopladora.
En cuanto a las acciones para proteger su entorno, el estudio establece seis líneas estratégicas que contemplan 41 propuestas: conservación de núcleos de bosque y conectividad del paisaje; restauración de ríos y quebradas; manejo responsable de la matriz productiva; investigación y monitoreo; gobernanza local y participación social; y educación, comunicación y turismo responsable.
Fausto Siavichay, coordinador del Centro de Conservación e Investigación de Anfibios de la Fundación Amaru, señaló que estas estrategias se convierten en lineamientos de trabajo que orientan y organizan las acciones para la conservación de las especies encontradas en la zona. Añadió que el documento podrá actualizarse de forma permanente, conforme avancen la ciencia y el trabajo comunitario.
Además de la investigación de campo, realizada principalmente en horario nocturno por las facilidades para localizar las especies, los responsables del proyecto desarrollaron simposios y encuentros con habitantes de distintas edades, con el objetivo de fortalecer la conciencia sobre la importancia de proteger a los anfibios.






Dentro del proyecto también se evaluó la salud de los anfibios afectados por parásitos y hongos. Asimismo, se analizó la calidad de agua en los bosques y se estudió como el cambio climático impacta en su hábitat.
En el ámbito de la conservación preocupa el estado de las especies, algunas de ellas en peligro de extinción y amenazadas por el avance y la expansión de la frontera agrícola.
Comuneros participan de estudio
En el desarrollo del proyecto Estrategia para la conservación de anfibios en el corredor Sangay-Podocarpus se contó con la participación de habitantes de la zona de estudio, quienes aportaron activamente con sus conocimientos y experiencias.
Precisamente, este grupo participó ayer en el evento organizado por la Fundación Amaru para dar a conocer los resultados de la investigación y los lineamientos de acción. Durante la jornada, solicitaron que las actividades continúen en el territorio para proteger tanto a las especies como al ecosistema.
Nancy Calderón, habitante del cantón El Pan, destacó la importancia de cada uno de los avances alcanzados y señaló que es necesario dar continuidad al proyecto, ya que la afectación a los anfibios también representa un riesgo para las vertientes de agua que abastecen a las plantas comunitarias de tratamiento.
Por su parte, Julia Guambaña, de Gualaceo, resaltó la experiencia y el trabajo conjunto con los técnicos de Amaru. Añadió que es fundamental cuidar a las ranas, pues la desaparición de estas especies también impactaría en la disponibilidad de agua potable, ya que, según los saberes ancestrales, contribuyen a atraer las lluvias.
- El proyecto se desarrolló dentro de dos áreas claves: Montañas de Zapote-Najda y límites de Gualaceo con Limón.
- El corredor Sangay-Podocarpus es un puente de bosques y páramos que conecta dos parques nacionales y concentra una alta diversidad de anfibios.
- El proyecto se realizó con investigación en situ e involucrando a comunidades, gobiernos locales, guardaparques y ONG ambientales.
Más noticias relacionadas







