Dos mujeres, madre e hija, fueron asesinadas la noche del 3 de mayo de 2026 dentro de su vivienda, ubicada en la avenida De los Cerezos, en un hecho que ha causado conmoción entre vecinos y comerciantes.
Las víctimas fueron identificadas como Ana María Tosi Mejía, de 69 años, reconocida vendedora de hornado en el Mercado 12 de Abril, y su hija, Ana Lucía Tosi Mejía, de 52 años, abogada.
La Policía investiga el caso bajo la hipótesis inicial de robo con resultado de muerte.
En el mercado, las compañeras de “Doña Anita”, como era conocida Ana María, encendieron velas y colocaron una ofrenda floral en su memoria. Su puesto permaneció vacío, mientras los comerciantes, visiblemente afectados, colocaron un listón negro como señal de duelo.
Quienes la conocían recordaron que su última jornada laboral fue durante el feriado del 1 de Mayo, cuando atendió su negocio con normalidad, sin imaginar que sería la última vez que la verían.
Su ausencia ha dejado un vacío entre quienes compartían con ella a diario.
Una de las fundadora del mercado
Sandra Barros, vicepresidenta del Mercado 12 de Abril, señaló que Ana María fue una de las fundadoras del centro de abasto y que era una persona apreciada por todos.
Aseguró que no tenía conflictos con nadie y que trabajó con normalidad viernes, sábado y domingo.
Barros rechazó versiones que intentan vincularla con actividades irregulares y pidió a las autoridades esclarecer el caso.
“Ayer, domingo, estuvo trabajando y salimos tarde. Nos sorprendió saber esta desgracia. Era una persona tranquila, llevaba décadas trabajando aquí. Queremos acompañar a su familia en este dolor tan grande”, expresó entre lágrimas.
Añadió que Ana María mantenía una rutina constante de trabajo y que su hija, abogada de profesión, solía acudir al mercado para acompañarla y colaborar en el puesto.
El último día
Cecilia Cajamarca, compañera de trabajo de Ana María, relató que el último domingo compartieron un vaso de horchata con pan de Paccha antes de salir del mercado.
Recordó que “Doña Anita” iniciaba su jornada desde la madrugada para preparar los alimentos que luego vendía.
“Trabajábamos juntas desde hace 43 años, primero en el Mercado 9 de Octubre, donde también éramos vecinas de puesto, y luego aquí, en el Mercado 12 de Abril. Más que una compañera de trabajo, era como de mi familia. Siempre nos llevamos bien”, expresó Cajamarca.
Agregó que, hasta donde conocía, la víctima no tenía problemas personales ni había recibido amenazas.
De acuerdo con el parte policial, el hecho ocurrió alrededor de las 22:30 del domingo.
Personal de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) confirmó la presencia de los dos cuerpos sin vida en el interior del domicilio: uno fue hallado en el área del comedor y el otro en un dormitorio.
Ambas víctimas presentaban ataduras en manos y pies; además, una de ellas tenía una herida contusa en la cabeza. En la escena se levantaron indicios, entre ellos cinta de embalaje, que forman parte de las pericias en curso.
Móvil del crimen
El coronel Ángel Esquivel, jefe del Comando de Policía del Azuay, indicó que la hipótesis inicial es el robo con muerte, debido al desorden encontrado en el domicilio y la presunta falta de joyas.
Sin embargo, precisó que hasta ayer no existía una denuncia formal que detalle los objetos sustraídos.
No obstante, el oficial manifestó dudas sobre ese posible móvil, al considerar que la violencia empleada no corresponde a un robo común.
“En lo particular, no tengo mucho convencimiento de que este lamentable hecho haya ocurrido únicamente por un robo, debido a la crueldad con la que actuaron”, señaló.
Añadió que las investigaciones continúan para determinar la motivación del crimen.
La Dinased mantiene abiertas varias líneas investigativas mientras se recaban más elementos que permitan esclarecer este hecho.
15 muertes violentas
En lo que va de 2026, la Policía reporta 15 muertes violentas en la provincia del Azuay, incluidas las dos registradas la noche del domingo.
Según el coronel Esquivel, los casos se distribuyen en distintos sectores: uno en el distrito Ponce Enríquez, cuatro en zonas rurales como Tamarindo, Tarqui y Molleturo, y el resto en Cuenca.
El oficial indicó que, de ese total, tres víctimas eran ciudadanos de la provincia, mientras que las demás corresponden a personas de otras regiones del país.
Añadió que varios de los hechos están asociados a contextos vinculados con sustancias sujetas a fiscalización. (PNH)-(I)
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