El Técnico Salesiano de Cuenca: 90 años formando jóvenes con valores y excelencia

Técnico Salesiano Cuenca
Estudiantes practican y aprenden en el taller automotriz, desarrollando habilidades técnicas y experiencia real en mantenimiento y reparación. / Xavier Caivinagua A.

Respeto, fraternidad, integridad, honestidad, justicia, compromiso social, responsabilidad y excelencia en el trabajo son los valores que han guiado a la Unidad Educativa Técnico Salesiano de Cuenca durante nueve décadas. Inspirados en el legado de Don Bosco, la institución se centra en formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, integrando la educación técnica con principios éticos sólidos.

Historia del Técnico Salesiano de Cuenca


Interior del primer local donde inició la educación técnica salesiana, preservando la memoria y tradición de la enseñanza en sus primeros pasos. / Cortesía

La historia del Técnico Salesiano de Cuenca comenzó mucho antes de su fundación oficial en 1936. La presencia salesiana en Ecuador inició en 1888, estableciéndose en Cuenca el 14 de marzo de 1893. Desde entonces, los salesianos impulsaron oratorios y escuelas de artes y oficios, especialmente para jóvenes de sectores populares, siguiendo el Sistema Preventivo de Don Bosco, basado en la razón, la religión y el amor.

Fundación y primeros años

El rector Santiago Pinos recuerda que la institución se fundó oficialmente el 27 de febrero de 1936, aunque el proyecto comenzó en 1933 con la construcción del Instituto de Artes y Oficios. Esta iniciativa marcó el inicio de la formación técnica moderna en Cuenca, respaldada por figuras como el padre Carlos Crespi y el benefactor Cornelio Merchán, quienes trajeron las primeras máquinas y tornos industriales desde Italia.

“La industrialización empieza desde 1936 y los salesianos lideran esta actividad”, afirma Santiago Pinos.

Renacer tras la adversidad


Edificio junto al Santuario de María Auxiliadora, que sufrió un incendio en 1962. / Cortesía

En 1962, un incendio destruyó gran parte de las instalaciones, pero la comunidad salesiana reconstruyó la institución, estableciéndose en su ubicación actual junto a la Universidad Politécnica Salesiana. A lo largo de los años, el colegio se trasladó por distintos sectores de la ciudad, dejando un legado de líderes educativos como:

  • Guillermo Mensi, pilar de la institución
  • Mario Rizzini, impulsor del Instituto Tecnológico Salesiano
  • Luciano Bellini, fundador de la Universidad Politécnica Salesiana

Otros coadjutores y educadores notables incluyen a Ángel Robusti, fundador del Oratorio Don Bosco, y Sandro Gavinelli, creador del Tecni Club.

Actualmente, el Técnico Salesiano continúa adaptándose a las nuevas necesidades juveniles, incorporando áreas como mecatrónica, software, autotrónica y metodologías innovadoras enfocadas en educación técnica y formación integral.

Formación integral y liderazgo juvenil

Momento de clases en el moderno laboratorio de Desarrollo de Software, donde los estudiantes crean, prueban y perfeccionan sus proyectos digitales.
/ Xavier Caivinagua A.

La educación técnica en el Técnico Salesiano no solo busca formar profesionales, sino personas con visión humana y compromiso social. Ejemplos de este enfoque incluyen estudiantes como Juan Sebastián Vásquez Matute, alumno de Mecánica Industrial y presidente del Consejo Estudiantil, quien lidera proyectos de seguridad, acompañamiento juvenil y trabajo comunitario.

El compromiso de docentes y trabajadores como Diego Bravo Palacios asegura que la identidad salesiana permanezca intacta, reflejada en exalumnos que se han convertido en empresarios, profesionales y líderes comprometidos con la sociedad.

“Lo más gratificante son los resultados”, afirma Bravo, destacando la huella duradera de la educación salesiana en Cuenca.

El legado de 90 años del Técnico Salesiano

A nueve décadas de su fundación, la Unidad Educativa Técnico Salesiano de Cuenca sigue enfocada en educar jóvenes con valores, preparación técnica y sentido humano, contribuyendo al desarrollo de Cuenca y del Ecuador.

ENTREVISTA / Padre Ángel Lazo, SDB, director de la comunidad de Yanuncay

“Debemos enseñar a discernir”


El padre Ángel Lazo destaca que la educación salesiana debe acompañar a los jóvenes en sus emociones, liderazgo y formación espiritual. / Xavier Caivinagua A.


¿Qué significa para usted asumir la dirección de la comunidad salesiana de Yanuncay en una época de tantos cambios sociales y familiares?

Es un grande desafío, pero también una grande alegría acompañar a 4.200 jóvenes. Si eso multiplicamos por dos, serían alrededor de casi 12.000 personas entre estudiantes, padres de familia y docentes. Implica todos los días repensar y resignificar la educación desde las necesidades de los jóvenes y de Cuenca.

Hoy el cambio tecnológico obliga a replantear constantemente cómo acompañar a nuestros jóvenes, especialmente en el campo de las emociones y de la vida espiritual.

¿Cuáles son hoy las necesidades espirituales y humanas que observa en los jóvenes y las familias?

Muchos jóvenes viven con sus abuelos o tíos por la migración; incluso conocí un chico que vivía solo porque sus padres migraron. Esa falta paterna y materna es un desafío grande. Los valores humanos y cristianos nacen en la familia. El colegio no puede reemplazar a papá y mamá, pero buscamos que este lugar sea una casa y una familia.


¿Cómo se vive actualmente el carisma salesiano?

Tratamos de estar lo más cerca posible de los chicos, en espacios informales como grupos juveniles, el patio o la liturgia. Este fin de semana 14 jóvenes compartieron con nosotros viviendo, comiendo, rezando y estudiando. Ellos luego contagian a los demás.

¿Cómo lograr que los jóvenes encuentren espacios de fe y reflexión en una sociedad digitalizada?

Hoy vivimos cargados de información. Debemos enseñar a discernir, a pasar toda la información por un colador y quedarse con lo verdaderamente sólido. Hay que educar en ciudadanía y liderazgo para que sepan reconocer qué información es verídica y útil para transformar la ciudad.

¿Qué proyectos impulsan actualmente?

Fortalecemos clubes deportivos, culturales, científicos y apostólicos. También impulsamos voluntariados en la Amazonía, Chimborazo y sectores vulnerables. Tenemos grupos ecológicos y liderazgo estudiantil. Buscamos una educación para inspirar, transformar y liderar.

¿Qué lecciones le han dejado los jóvenes?

Me han ayudado a caminar pisando tierra, a conocer sus dolores, alegrías y sueños. Me han enseñado que el centro son los jóvenes y no el adulto.

¿Cómo debe evolucionar la Iglesia frente a los nuevos desafíos?

Debe ser una Iglesia cercana, como decía el papa Francisco, una Iglesia que huele a oveja; cercana a las necesidades y realidades de los jóvenes, y sobre todo una Iglesia profética. (I)

LINEA DE TIEMPO


Vista de las actuales instalaciones del Técnico Salesiano en la parroquia Yanuncay, sur de Cuenca, donde sobresale la imagen de Don Bosco. / Cortesía
  • 1888: Los primeros salesianos llegan al Ecuador e inician una misión educativa basada en el pensamiento de Don Bosco y el acompañamiento de niños y jóvenes.
  • 1893: La presencia salesiana se establece en Cuenca con oratorios y espacios de formación espiritual, humana y educativa para jóvenes de la ciudad.
  • 1933: Comienza la construcción del Instituto de Artes y Oficios, obra que más adelante daría origen al actual Colegio Técnico Salesiano de Cuenca.
  • 1936: El 27 de febrero se consolida legalmente la Educación Técnica Salesiana en Cuenca con la llegada oficial de los primeros misioneros.
  • Décadas posteriores: Sacerdotes, coadjutores y seglares fortalecen la formación técnica, pastoral y humana de miles de estudiantes salesianos.
  • Actualidad y visión 2027: El Técnico Salesiano impulsa innovación educativa, tecnológica, deportiva y cultural formando líderes con valores y compromiso social.

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Diego Montalván

Diego Montalván

Editor general. Magíster en Comunicación Estratégica Digital, 21 años en medios impresos, especialista en edición periodística y autor de artículo científico en Media Education (Italia).