El reconocido periodista deportivo cuencano compartió con El Mercurio su tesoro personal: una colección que recorre décadas de historia del fútbol y que sobrevive como un refugio de nostalgia en la era digital.
Para Andrés Muñoz Araneda, el fútbol no solo se vive en la cancha o en los micrófonos; se guarda en páginas satinadas y cromos adhesivos. En una reciente entrevista con El Mercurio, el periodista deportivo abrió las puertas de su colección personal de álbumes mundialistas, revelando que su pasión por el coleccionismo nació desde que era niño, impulsado por el apoyo de su padre.
Un viaje a través del tiempo
Aunque reconoce que probablemente existan colecciones más extensas, el recorrido de Muñoz Araneda es significativo. Sus primeros recuerdos se remontan a 1993 y 1994, con álbumes de la Copa América y el Mundial de Estados Unidos, cuyos cromos venían en la revista Estadio. Sin embargo, marca el año 1998 como el punto de partida de su colección oficial de Panini, una tarea que en las ediciones más recientes ha compartido y completado junto a su hermano.
El ritual de la infancia: de la tienda al colegio
Más allá de los cromos en sí, Muñoz destaca la nostalgia de la rutina que rodeaba el llenado de un álbum. Recuerda con claridad cómo, al bajar del bus escolar, su primera parada era la pequeña tienda de una vecina llamada Rosana Chica para comprar todos los sobres que su dinero le permitía.
«Llegaba a la casa, comía, hacía deberes (…) abría los sobres, veía cuáles me salieron nuevos, separaba los que me sobraban y la rutina era al día siguiente ir a la escuela al intercambio», relata el periodista, enfatizando que, con el tiempo, el álbum parecía «financiarse solo» a través del intercambio.
Lugares con historia
El coleccionismo en aquella época tenía sus propios centros de peregrinación. Muñoz evoca sitios emblemáticos como:
- La Papelería 9 de Octubre: Donde las revendedoras se apostaban afuera con puestos llenos de cromos normales y los codiciados holográficos, donde se vendían «uneados», es decir, por unidad.
- La distribuidora Velez Crespo en la Sangurima: Un lugar clave donde los coleccionistas acudían no solo por material, sino para realizar el acto final: sellar los álbumes terminados para recibir diplomas o cupones de regalo.

En un mundo donde todo parece ser accesible a través de la red y lo físico tiende a desaparecer, Andrés Muñoz lanza un mensaje contundente a los fanáticos: «Guárdenlos».
El periodista sostiene que estos objetos adquieren con el tiempo un valor que trasciende lo sentimental para convertirse en un activo monetario. Como ejemplo, menciona que hoy en día cromos sueltos de figuras como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo de mundiales pasados (2014 o 2018) se cotizan a precios elevados en mercados digitales. «Uno no sabe esto con el paso de los años qué puede pasar», concluye Muñoz, quien ve en cada álbum una cápsula del tiempo que merece ser preservada.



