De fulanos y fulanas

Como nadie presagió que las elecciones seccionales se adelantarían, la resolución del ahora reencauchado CNE cogió dormidos a movimientos y partidos, esos entes que, cual grillos, hacen ruido únicamente en épocas de calor; para el caso, en el electoral.

Lo previsto era que, más temprano que tarde, el hacha de la Justicia, cuyo mango y filo han sido fraguadas en el horno de la politiquería, le caería al alcalde Cristian: el no me digas nada, el ya cállate, el ya verás, el qué no sabes que soy el mejor, el qué no ven las más de 99 obras, el qué no sabrán pues que le planté y le pinté a la María José…

Y ya pues. La tal hacha, a Cristian le ha cortado parcialmente el pescuezo. En tanto se desangra para provecho, gula y frotado de manos de sus adversarios de todo pelaje y pezuñas, no podrá ser candidato a la reelección.

Con los tufos totalitarios que se apoderan del palacio de los fantasmas, pocos dudarán de que se han “judicializado las elecciones”.

Para ese propósito, el “pocas palabras” cuenta con jueces, entre ellos los electorales, fiscales, contralores, superintendentes, además de los mayordomos que, machete en mano, le desbrozan el camino de las malas y de las buenas hierbas, con tal que él pueda erigirse en rey, no importa si tuerto o mamerto.

Ya sin el PhD, aquel que crío cuervos, que sabe para qué más sirve la lengua, sus rivales andan en busca de un fulano o fulana; de un mengano o mengana, para intentar, o llegar o volver al viejo edificio del otrora Banco del Azuay para dirigir el destino de esta ciudad cuyo electorado es un amasijo de aristocracia en decadencia, de querendones, unos de verdad; farfullas los más; de unos cuantos que creen que la urbe es solo el Centro Histórico, menos la que se gesta y crece y crece en la ruralidad; ahora, también de costeños, norteños y “venecos”, que pululan en bermudas, chancletas, ya nomás en sus tricimotos.

Quiénes también serán esos fulanos o fulanas que serán escogidos como candidatos; los potenciales suertudos; los que se sacarán el pozo millonario sin siquiera haber metido la nariz en un pozo; y, Dios no quiera que, ni juntándolos a todos, salga uno que cuando menos se merezca un guiño.

Otros, a través de sus “recaderos políticos”, que es igual a decir “operadores políticos”, tantean el vado proponiendo a que vuelvan “las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar”.

¿No será mejor que la IA dé eligiendo alcalde, como quien su dizque “electorado inteligente” luego no se lamente?

Sutanos y menganos, guachito en mano, buscan alquilar fulanos o fulanas para candidatizarles y con ello ganarse la lotería.

Y usted don Cris, ni piense que volverá a la alcaldía tras cumplir la suspensión. Ya verá. (O)

Lcdo. Jorge Durán

Lcdo. Jorge Durán

Periodista, especializado en Investigación exeditor general de Diario El Mercurio