Los resultados matemáticos de una elección presidencial, por los múltiples factores que inciden en ella, pueden no representar con fidelidad absoluta el criterio de una población electoral, pero obviamente reflejan una tendencia, y esa tendencia, esa inclinación de la gente reclamando respuestas, debe ser leída de manera racional y sensata. No hacerlo de ese modo, a más de constituir un error histórico, allanará el camino para que la o las tendencias antagónicas reviertan en su favor los resultados electorales futuros.
Las últimas elecciones presidenciales en Chile y Bolivia, a principios de año, y donde nuestros vecinos, Colombia y Perú, en las últimas semanas, dieron victorias a candidatos que vienen, ideológicamente, desde el centro hacia la derecha. Podría hablarse entonces, sin lugar a equivocaciones, que hay una tendencia regional que ha favorecido las propuestas de la derecha política, lo cual implica que este sector se imponga obligaciones impostergables, como aquellas de dar prioridad a los programas de salud, educación y disminución de los índices de desempleo. La lucha por la seguridad y contra la corrupción, sería ideal, que pasen a formar parte real y efectiva de una verdadera agenda regional, con claras y contundentes responsabilidades multilaterales.
El camino no es sencillo, ya lo sabemos. E increíblemente, los peores obstáculos se encontrarán en la acción de aquellos sectores que perdieron en las urnas y que, vía parlamentaria o vía de fomentar la intranquilidad social, buscarán a como dé lugar el sabotaje de cualquier proyecto que pueda, aunque sea de lejos, favorecer la imagen o la calificación del gobierno de turno. El caso de Bolivia es icónico: los izquierdistas Morales y Arce estuvieron casi 20 años en el poder, se pelearon a muerte entre ellos y no pudieron resolver los problemas de su país, hoy, Morales dirige desde la clandestinidad grupos campesinos adoctrinados en el odio y que buscan el rompimiento del orden constituido. ¿Mal tercermundista?
En términos futbolísticos podríamos decir que el balón se encuentra ahora en el sector derecho de la cancha y que lo que toca es ¡jugar bien! (O)



