Los terremotos en Venezuela desnudaron la gigantesca corrupción de Chávez, Maduro y la gran estafa del Socialismo del Siglo XXI. A inicios del 2011 hasta el 2017, estos dos impresentables lanzaron el proyecto “La Gran Misión Vivienda” que, literalmente, quedó en el piso. Se construyeron miles de casas y edificios para los venezolanos en situación de pobreza. La mayoría estaba en La Guaira, una de las zonas más afectadas por la tragedia. Estas edificaciones no sólo fueron levantadas sin cimientos adecuados y sin estudios técnicos, sino que se utilizaron materiales de construcción de pésima calidad. De un soplo, todo quedó hecho polvo.
Durante el gobierno de Maduro la vivienda popular escaló a un número de 4 millones de casas y departamentos. Según él, hizo una inversión millonaria para dar un techo al pueblo. Hoy, esa inversión destapó un descomunal fraude cuyos techos se desplomaron matando a miles de gentes. Chávez y Maduro no construyeron casas para el pueblo, construyeron tumbas. En la Venezuela que regalaba un promedio de 4 mil millones USD al año a Cuba, no hay paramédicos, rescatistas, ni maquinaria para remover escombros, quirófanos, ni medicinas. La catástrofe evidenció casi tres décadas de corrupción, indolencia y abandono estatal, dejando a los venezolanos solos frente a este gran desastre.
De acuerdo a uno de los miembros de los Topos de Chile que se trasladó a Venezuela a prestar ayuda, los edificios se desplomaron por estar construidos con materiales de baja calidad. Al tocar las columnas hechas supuestamente de hormigón, este se pulverizaba. Al igual que las vigas de poliuretano (espuma dura) revestidas por una capa de hormigón de 4 o 5 cm. Situación similar a la que presenció en el terremoto de Haití, en el 2010, donde la gente construía con arena de playa y agua de mar. Finalizó diciendo que con la experiencia que tiene como rescatista, nunca ha visto la devastación que vio ahora en Venezuela.
La destrucción de los terremotos en Venezuela puso al descubierto 27 años de cinismo, indolencia y corrupción. El pueblo venezolano, por cuenta propia, escarba con sus manos intentando salvar la vida de sus familiares o vecinos. Sin palabras…
Que el infierno sea la sede vitalicia de todos y cada uno de los miembros de la secta del Socialismo del Siglo XXI. (O)








