La recompensa a la constancia: Diego Pugo y el sueño cumplido de Don Bosco en el Mundialito

Diego Pugo levantó el trofeo de campeón del Mundialito de los Pobres 2025, el premio a una década de trabajo, perseverancia y liderazgo al frente de Don Bosco. IAA

No todas las historias del Mundialito de los Pobres se escriben con goles. Algunas se construyen con paciencia, derrotas, sacrificios y la convicción de no abandonar un sueño. Una de ellas tiene como protagonista a Diego Pugo, dirigente del barrio Don Bosco, quien este año desfilará por la duela del coliseo Jefferson Pérez como campeón defensor, luego de un proceso que tardó diez años en alcanzar la gloria.

En un torneo donde muchas veces los equipos con mayor poder económico logran conformar plantillas competitivas y parten como favoritos, también existen dirigentes que, año tras año, golpean puertas para conseguir auspicios, reunir recursos, comprar uniformes y mantener vivo el proyecto deportivo de su barrio.

Pugo es uno de esos casos. Su historia en el Mundialito comenzó en 2015, cuando Don Bosco debutó por primera vez en esta cita. La ilusión era enorme, pero el resultado fue duro: el equipo quedó eliminado en la fase de grupos y perdió la categoría, obligándolo a esperar una nueva oportunidad para regresar.

Lejos de renunciar al proyecto, la dirigencia decidió continuar trabajando. Tres años después, en 2018, Don Bosco volvió al torneo con una estructura más sólida. Contra los pronósticos, alcanzó un histórico cuarto lugar, dejando claro que ya no era un participante ocasional, sino un barrio dispuesto a competir con los mejores.

El crecimiento continuó. En 2022 llegó el tercer puesto, resultado que repitió en 2023, consolidando un proceso basado en la continuidad, la planificación y la identidad barrial.

La recompensa parecía cada vez más cercana. En 2024 alcanzó la final, aunque el título volvió a escaparse. El subcampeonato dejó un sabor amargo, pero también confirmó que el objetivo estaba al alcance.

Llegó el año del título

Después de una década de trabajo, Don Bosco levantó por primera vez el trofeo del Mundialito de los Pobres al consagrarse campeón de la histórica edición número 50, conocida como la Edición de Oro.

Para Diego Pugo, ese título representa mucho más que un logro deportivo. «Ese campeonato no pertenece únicamente a un grupo de jugadores. Pertenece a cada dirigente que dedicó su tiempo desinteresadamente, a cada entrenador que creyó en este proyecto, a cada auspiciante, a cada familia y a un barrio entero que nunca dejó de creer», expresó durante su intervención en la presentación oficial del equipo para la edición 51.

El dirigente también recordó que el camino estuvo marcado por momentos difíciles, pero aseguró que cada tropiezo fortaleció al proyecto.

«Los grandes sueños requieren tiempo, preparación y compromiso», afirmó al recordar aquel debut de 2015 que terminó con una temprana eliminación.

Ahora, Don Bosco inicia una nueva edición con una realidad completamente distinta. Ya no buscará demostrar que puede competir, sino defender el título que consiguió tras años de perseverancia.

Su historia se convierte en un ejemplo de que, en el Mundialito de los Pobres, aunque muchas veces el talento y la inversión marcan diferencias dentro de la cancha, también existen proyectos que encuentran su mayor fortaleza en la constancia, el trabajo silencioso y la fe de todo un barrio. (D)

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Ismael Alvarado

Ismael Alvarado

Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación Social con experiencia en coberturas deportivas de todas las disciplinas a nivel nacional. Producción y contenido para medios digitales.