Que tiemblen los que sabemos. Porque sabemos de su bajeza. Y, lo mejor: somos muchos más los que sí sabemos amar lo que tenemos y hemos construido a lo largo de la historia.
Que tiemblen los insípidos. Quienes no tienen un sentido de defensa por los valores democráticos y republicanos. Quienes desconocen la historia de las instituciones, su sentido, su redefinición y su orientación.
Sí. Que tiemblen, porque hay una camada enorme de gente que viene por la recompensa de la ética. Por la honestidad, la decencia y la defensa de lo que se transformó, se cuidó y se ganó. Hay quienes ya están preparados para no perder un centímetro más del pensamiento responsable, de las acciones coherentes y de las definiciones que dan sentido y traen futuro.
En los procesos de reivindicación democrática no existen enemigos, sino artesanos del camino, del respeto, de la determinación y de la entereza. Basta del discurso fácil, del «no ha pasado nada», del insulto, del desprestigio y de convertir todo en una broma. Las acciones judiciales son letales y marcarán el camino —vía prisión y sanción pecuniaria por daños y perjuicios—. Pero hay más, y lo más importante: la propuesta y la claridad. La de los argumentos y la experiencia. La de los principios. La del respaldo popular e intelectual. La de la mesura que trae sentido y norte.
Hay que darle sustantivo a las cosas. Todo a medias, como si fueran bajas las expectativas, es una burla. Todo en facilito, como si el país tuviera problemas de talla pequeña. Todo en relativo, como si lo profundo no tuviera sentido. Todo en tono de soberbia, como si la gente no tuviera suficiente con la angustia provocada por la delincuencia y la falta de oportunidades.
Definir un sentido orientador es hablar de libertad y derechos. De democracia e innovación. Es entender que hay prioridades y razones que nos involucran. Las instituciones democráticas, las comunidades de pensamiento y el tejido social no tienen mínimos para ser tratados bajito, sino máximos que deben ser potenciados y atendidos con decisión, entereza y renovación, pero, ante todo, con un firme compromiso con la dignidad humana. (O)
@jchalco





