Soy un enamorado impenitente de Cuenca, la ciudad más bella del Ecuador, cuna de mi gente desde centurias, razón que me vuelve loco y por ella y solo por ella, quisiera contarles cual es mi alucinada idea.
Enamorado de los lirios que fugaces pasan en sus torrentes citadinos. Enamorado de la sangre roja de sus tejas españolas sollamadas. Enamorado de la brisa fría del Cajas y sus picos que bruñe las mejillas de los niños. Enamorado de sus sollozantes sauces y sus oliscosos eucaliptus. Estas son, grandes razones para volverme un desquiciado y pretender una acción descabellada. Sin embargo, no solo yo soy el enamorado, pues por algo nos colocan en la ciudad más turística del Ecuador, donde llegan millares de nacionales y extranjeros a contemplarla. Rankin de ser entre las cinco ciudades más bellas del patrimonio americano. De ser entre las diez ciudades de mayor confort y vida en el mundo. Pues todos estos méritos, ciertos o no nos ponen en un lugar preponderante.
Cuenca en su ombligo, el parque Calderón, tiene un pecado que debería ser redimido. Décadas atrás, la casa municipal, joya colonial fue derruida por una orden del cabildo de ese entonces y fue reemplazada por una mole de concreto de lo más distorsionante. Se debe entender a los munícipes en esa errada decisión, porque vivían el esplendor del concreto y su fortaleza y nunca vieron el patrimonio como un contrapeso y fueron por la comodidad, cosa que en el momento viene sucediendo con las bibliotecas que son un estorbo y pitanza de polillas, que están en los celulares a la vuelta de un clic y más de la IA de hoy.
Se me ocurre, ya digo que estoy loco, que tirando abajo el concreto y volviendo a construir tal y cual era la casa patrimonial, los turistas nos ayudarían a pagar, moviendo ingentes cantidades de dinero en bien de Cuenca, pues ellos compran desde chicles y pagan tours caros para visitarnos. Existirá, casi lo aseguro sin adivinarlo, que entidades internacionales que ayudan a los estados en la conservación y recuperación del patrimonio, no dejarían de dar su importantísimo aporte económico y científico. En el mundo recuperaron muchos patrimonios, están visibles y lo sabemos.
Pues loco o loco y medio, si, por mi Cuenca y si este comentario posibilitaría una discusión elevada y erudita en todos los aspectos que conllevaría, ya me sentiría por ello feliz. (O)




