Aurelio Maldonado, médico, escritor e investigador cuencano fue incorporado como miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia a través del capítulo Loja, debido a que Azuay no cuenta actualmente con un capítulo activo.
Su ingreso se dio con la ponencia “El ocaso de un imperio”, una investigación histórica escrita en poesía sobre el Tahuantinsuyo y el proceso que llevó a su desaparición.
Tras la afiliación, realizada el 24 de julio de 2026, Maldonado asumirá la tarea de reunir perfiles académicos y culturales para reactivar el núcleo del Azuay.
Aunque no existe un registro público que precise cuándo dejó de funcionar, la ausencia de este espacio dejó a la provincia sin representación dentro de la institución y sin una instancia para impulsar estudios sobre su pasado.
¿Qué es la Academia Nacional de Historia?
Fundada en 1909 por iniciativa del arzobispo e historiador Federico González Suárez, la Academia Nacional de Historia tiene entre sus objetivos investigar, preservar y difundir la memoria histórica del Ecuador.
Sus capítulos provinciales congregan a investigadores, escritores y académicos vinculados con el estudio del patrimonio y la historia nacional.
Aurelio Maldonado Aguilar es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cuenca, especializado en Otorrinolaringología en la Universidad de Buenos Aires.
Ha sido docente universitario y autor de varias obras de poesía e investigación, entre ellas la colección Lírica Médica Azuaya, de 8 volúmenes.
En conversación con El Mercurio, explica el alcance de su incorporación, el proceso para reorganizar el capítulo en Cuenca y los temas que, a su criterio, aún requieren investigación en la provincia.
¿Qué significa para usted ingresar a la Academia Nacional de Historia?
Es un honor muy grande. La Academia tiene requisitos estrictos; es para pocas personas. Se debe tener una trayectoria y demostrar que se ha estudiado, se ha investigado y se ha publicado obras o estudios con aporte al conocimiento histórico y cultural.
¿Por qué ingresó al capítulo Loja?
Porque actualmente Azuay no cuenta con un capítulo activo. La Academia quería incorporarme, pero no existe ese espacio, ingresé a través de Loja, después de un tiempo tendré que organizar y presidir el capítulo Azuay.
¿En qué consiste la reactivación de ese espacio?
Es un proceso que requiere reunir personas con trayectoria académica y cultural, organizar la estructura y cumplir los requisitos establecidos por la Academia Nacional de Historia. Además, es un trabajo voluntario, porque sus integrantes no reciben remuneración.
¿Qué perdió Azuay durante los años en que no tuvo un capítulo activo?
Perdió representación y un espacio organizado para promover investigaciones, generar conocimiento y reunir a personas dedicadas al estudio de la memoria de la provincia. No es una pérdida económica, sino cultural y académica.
¿Qué perfiles podrían integrar el capítulo Azuay?
Personas con experiencia y aportes en el estudio y difusión del conocimiento, como historiadores, escritores, docentes universitarios, investigadores, cronistas y especialistas de áreas como arquitectura, fotografía, música o patrimonio. Se trata de reunir perfiles que puedan contribuir al trabajo académico.
¿Por qué es importante recuperar este capítulo para Cuenca y Azuay?
Cuenca siempre ha sido reconocida como una ciudad vinculada con la cultura, es llamada la Atenas del Ecuador. Si no se fortalece ese trabajo, se puede perder con el tiempo.
La recuperación del capítulo permitirá organizar esfuerzos e impulsar estudios de la historia de la provincia.
«Sin embargo, la cultura es la Cenicienta del cuento. Se habla mucho de ella, pero pocas veces recibe los recursos necesarios para investigarla y preservarla”.
¿Qué temas deberían investigarse desde Azuay?
Hay muchos temas pendientes. La historia no solo está en los grandes acontecimientos. Está en la vida cotidiana, la arquitectura, la música, la poesía, la fotografía, la medicina y las costumbres de una sociedad.
Hay investigaciones pendientes sobre los tambos incas, los conventos de clausura durante la Colonia, la medicina ancestral y la tradición oral que todavía requieren nuevas indagaciones.
¿Qué trabajo presentó para ingresar a la Academia?
Presenté “El ocaso de un imperio”, una investigación sobre el Tahuantinsuyo escrita en poesía. Es una forma distinta de narrar la historia; no conozco otro trabajo histórico escrito de esa manera.
La obra aborda la organización del Imperio inca, la importancia de Tomebamba y la figura de Huayna Cápac, nacido en este territorio, hasta la llegada de los españoles.
¿Cómo aporta la Academia a la conservación del patrimonio?
El patrimonio es historia. La Academia puede aportar con investigaciones, criterios y estudios que ayuden a comprender su valor y respaldar su conservación. Defender el patrimonio es también proteger la memoria de una sociedad.
¿Existe un riesgo para el patrimonio documental con las nuevas tecnologías?
Estamos viviendo una época en la que llevamos una biblioteca en el bolsillo a través del celular, que concentra una enorme cantidad de información. Además, la inteligencia artificial facilita las búsquedas, pero eso no significa que las bibliotecas o los archivos hayan perdido importancia.
Los documentos originales, como actas, códices, pergaminos y archivos históricos, siguen siendo fuentes fundamentales para comprender el pasado.
¿Cómo se puede acercar a las nuevas generaciones a la historia?
Las escuelas, colegios y universidades tienen un papel importante. Hay que lograr que los jóvenes entiendan que la cultura y la historia forman parte de su identidad y de la sociedad en la que viven.
¿Cuándo podría estar activo nuevamente el capítulo Azuay?
No existe un cronograma definido. Primero hay que organizar el grupo, conseguir el respaldo de quienes puedan integrarlo y cumplir los procesos establecidos por la Academia Nacional de Historia. Lo importante es avanzar en la conformación de un equipo que permita recuperar ese espacio.
Ceremonia de incorporación

La Academia Nacional de Historia del Ecuador realizó una sesión solemne por sus 117 años de creación y por el sexto aniversario del capítulo Loja.
El acto reunió a autoridades, académicos e invitados para destacar el trabajo de investigación histórica y conservación de la memoria del país.
Durante la ceremonia se incorporaron seis nuevos miembros, cada uno con un trabajo de investigación:
- Aurelio Maldonado: El ocaso de un imperio, una investigación histórica escrita en poesía sobre el Tahuantinsuyo.
- Alberto Solano de la Sala: Centenario de la visita de Bolívar a Loja.
- Santiago Armijos: La Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de Loja y su impacto histórico en el país.
- Padre Mauricio Aldeán: Erección de la Diócesis de Loja y su Archivo Histórico en sus 160 años.
- Judith Ortega: La virtud de sembrar ciudades: Bernardo Valdivieso y Daniel Álvarez Burneo, arquitectos invisibles de Loja.
- Oswaldo Burneo: El encanto del último rincón.
Más noticias:
Casa de la Cultura repara el escenario del teatro y busca fondos para su remodelación integral
Defensoría del Pueblo investiga intervenciones en el Cerro Monjas












