De acuerdo, lo confieso, aun no veo La Odisea de Nolan y si, lo reconozco, cuento días para ir a verla, sin embargo, también debo reconocer que, entre la espera se matiza entre la expectativa y un cierto velo de incertidumbre, me explico.
En la Ilíada, el poema homérico narra el conflicto y la caída de Troya, en tanto que Virgilio empieza su épica, a manera de posta, desde el escape del príncipe Eneas con la espada de Troya, tras la destrucción de la ciudad.
Abro aquí un primer paréntesis, pues considero necesario señalar que Eneas fue un príncipe en Troya, hijo de Afrodita y del noble Anquises; sin embargo, en la película de Petersen, dos décadas atrás, Eneas es un anónimo personaje a quien Paris entrega la espada de la ciudad durante la evacuación.
Paréntesis que me parece adecuado en tanto recordemos que, tras la caída de Troya, Eneas lideró a los supervivientes y huyó a hasta la península itálica, donde es considerado el legendario progenitor del pueblo romano y antepasado de Rómulo y Remo.
Petersen y Nolan desmantelan el Olimpo, convierten los cantos Homéricos en épicas mortales; los dioses, reducidos a estatuas, mitos y humanas supersticiones, ya no juegan a los dados con el universo y los hombres tejen sus propias epopeyas; Ulises, del héroe astuto, ingenioso narrador persuasivo y calculador; a un militar marcado por el estrés postraumático y el sentimiento de culpa; Nolan aplana la figura de Ulises que pierde, según Emily Wilson, la ambigüedad moral del poema Homérico; así como su laso divino que lo cobija bajo el manto protector de Atenea.
Entre las epopeyas de los poemas Homéricos y los guiones de Nolan emerger el eco del canto de Kavafis que nos reta a buscar (más allá de los: lotófagos, los ciclopes, los lestrigones, las sirenas o las arpías; más allá de los viajes al inframundo de Ulises o Eneas) el profundo sentido de la vida que se traza en cada paso, obstáculo o aventura…
Quiero ver la película, no desde la expectativa del libro sino desde el encuentro con una aventura humana que se nutre y enriquece en el camino y que este sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias, lleno de historias que contar y compartir. (O)








