Acusar a un muerto

No existe una palabra técnica única en el diccionario para nombrar a quien acusa a una persona fallecida. En el lenguaje popular, a este tipo de individuos se les califica comúnmente de cobardes o canallas por atacar a alguien que ya no puede defenderse.
Michele Sensi-Contugi quien fuera director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en Ecuador y su esposa, fallecieron en un trágico accidente de helicóptero en Kenia, mientras gozaban de sus vacaciones.
Una gran cantidad de ecuatorianos sentimos la tragedia, y expresamos las condolencias como la gente decente; sin embargo, a las pocas horas se desató una corriente de insultos y acusaciones en contra de Sensi-Contugi, como las que profirió el expresidente Correa. Se solidarizó con los hijos y la familia con pocas palabras, y luego desató una serie de improperios como que el muerto habría sido el “cerebro perverso” del gobierno de Noboa, de estar detrás de supuestos espionajes, montajes de casos, persecución y “una granja de troles”; “hizo mucho daño” expresó y “ojalá pueda descansar”, concluyendo, que quienes forman parte de la administración de Noboa “se creen tan todopoderosos e impunes”, pero deberían comprender “lo efímera que es la existencia humana”. Filosofía barata, ruin, miserable, y carente de autoridad moral.
Utilizar una muerte para desatar las más furibundas pasiones y crear inventivas sin fundamento, no son solamente demostraciones de bajeza humana, sino evidencian el arca abierta de las redes sociales para reunir la basura de ciertos seres confundidos en su propia amargura.
Hay que reprochar la carencia de calidad moral, y la falta de ética al haberse roto el principio elemental de “equidad y legítima defensa” En el derecho, difamar o injuriar a un fallecido no constituye delito contra la persona misma, al haberse perdido la personalidad jurídica; pero la ofensa a la memoria del difunto, puede ser utilizada tanto por la familia o por el propio Estado, para entablar una querella por haber sido atacada la reputación de un hombre que en vida fue reconocido y respetado.
En estos mensajes asquerosos se mezclan el odio político con la muerte, demostrando cuan torcido está el ejercicio de la democracia, la comunicación libre y el respeto a la vida. Las calumnias deben haber golpeado al presidente Noboa, no solamente por el cargo clave que ostentaba Sensi-Contugi, sino por ser un amigo muy cercano y leal que todo mandatario debe tener para generar la confianza de equipo en el ejercicio del poder.
A parte de la gran solidaridad con el país por esta lamentable pérdida, el gobierno ha decretado tres días de duelo nacional y el ex director del CNI recibirá un funeral con honores de Estado, en una decisión legitima de reconocimiento a las funciones ocupadas por él en estos años al servicio del Ecuador.
A quien (es) acusaron de las barbaridades descritas en contra de Sensi-Contugi les espera un camino largo para probar lo aseverado, porque el país ya no está en condiciones de esperar que tiren las piedras y encondan las manos para siempre. (O)

Econ. Gerardo Maldonado

Econ. Gerardo Maldonado

Economista, abogado. Posgrado en Finanzas y Proyectos INCAE Bussiness School. Máster en Administración en Tecnológico de Monterrey. Master en Derecho de Empresas Universidad Andina Simón Bolívar. Poeta y escritor.