Cuenca es agua, el agua es Cuenca. En aquella Paucarbamba del siglo XVI, en la fundación española se cita: “agua perpetua”, útil para consumo, riego y molinos. En cuanto a la madera y los bosques, el acta prohíbe cortar árboles frutales si no están secos o caídos. Y ordena usar la madera con cuidado, dejando ramas para que los árboles vuelvan a crecer. Se menciona la obligación de cada vecino a plantar 500 árboles cada año en sus tierras. Esto muestra que, desde aquellos días, se vio la importancia de cuidar el agua y los bosques, para el porvenir de nuestra ciudad.
Ríos identitarios, símbolos culturales, paisaje, vida, elegancia, verdor clorofílico, nacidos en páramos andinos, inspiración de una ciudad como Cuenca. Ríos cantores y con tono morlaco, de melodías antiguas con sabor a cerro, con notas que se deslizan sobre las piedras como los dedos sobre las teclas, llevando secretos en la corriente en la que cada ola tararea una canción de alegría.
Ya se acerca el primer aniversario de una marcha de gran presencia sin tintes políticos ni intereses partidarios, solamente por el respeto por el líquido vital, acto que el 16 de septiembre de 2025, fue denominado la marcha del “Quinto Río”. Sin embargo, dicha marcha, ha sido utilizada por algunos políticos para sus pretensiones publicistas; más, el pueblo recuerda y reconoce quién es cada uno, porque ayer entregaban Quimsacocha a la minería y preconizaban con su líder, que era minería responsable e inocua para el medio ambiente. Hoy son anti mineros al estilo camaleón, ¿quién los habrá cambiado así tan drásticamente?
Mientras tanto, ¿cuál es el estado de respeto y conservación que hacemos de nuestros páramos de recarga hídrica, de los ríos y sus orillas, de los bosques y la vegetación que guardan al noble compuesto, del control de negocios privados que llenan de basura y deterioran la calidad del agua que, por gravedad, sigue su curso en los ríos de alta montaña con dirección a la ciudad? El abono gallinaza y el propio de ganado vacuno, que lixivian hacia los acuíferos, se constituyen en una grave degradación física, química y biológica.
El agua por ser líquido, se escurre entre los dedos y, así ocurre con las baratijas que la mayoría de los políticos utilizan en sus ofertas por captar el voto, con engaño y falaces intenciones que, hasta son capaces de crear un sexto río, con puentes incluidos. (O)









