De consolidarse el aumento de la temperatura del mar y el mayor nivel de las aguas, Ecuador deberá estar preparado para una estación lluviosa que podría intensificarse por encima de sus condiciones normales, propio de la llegada del fenómeno de El Niño, así lo puso en evidencia el último informe del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN), que se publicó el 19 de septiembre del 2026.
En el documento se advierte que El Niño ya se encuentra en el país y se espera que continúe fortaleciéndose, es decir, se mantiene en condición de Activo, prueba de ello es que, durante septiembre, en la región Litoral se registraron 37 eventos asociados a lluvias, principalmente en Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y Esmeraldas, con 1.316 personas afectadas, concentrándose la mayor afectación en Los Ríos.
En el ámbito hidrológico, algunos ríos presentaron caudales superiores a los habituales para la época. Destaca el río San Pablo en Palmar, que entre el 6 y 15 de septiembre superó su máximo histórico de referencia; asimismo, se observaron valores cercanos al máximo histórico en el río Quijos, en la Amazonía.
Los principales centros internacionales coinciden en que El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, sigla en inglés) estima una probabilidad superior al 90 % de que el evento alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
El aumento de la temperatura
Uno de los factores que, para los centros de monitoreo y los expertos es determinante, al momento de señalar que El Niño que se espera este 2026 es uno de los más fuertes que se ha tenido, es el aumento de la temperatura del mar.
Durante la última semana, las anomalías de la temperatura superficial del mar alcanzaron aproximadamente +2,9 °C en la región Niño 3.4 y +4,5 °C en la región Niño 1+2, confirmando que el mayor calentamiento permanece concentrado en el Pacífico oriental, próximo a Ecuador y Perú.
Los datos recogidos por el crucero oceanográfico Orión confirman que el calentamiento no se limita a la superficie. Se registraron temperaturas superficiales entre 26 y 27 °C, las que se mantienen altas a 50 y 120 metros de profundidad.
Julian Baezel, director regional de la Organización Meteorológica Mundial (de la ONU), señaló que, cuando El Niño ha alcanzado sus niveles más altos (1982 y 1997), la temperatura del mar se ha elevado en 4 grados; actualmente la preocupación se centra que según el último informe del Erfen está en los 2,9 grados.
“Podemos tener bastante certeza de que con la anomalía de la temperatura del mar actual, estará en torno de los 3 a 3.5 grados centígrados para finales de este año, es decir, se presentará un fenómeno de El Niño bastante fuerte”, afirmó el experto.
Aumento del nivel del mar
El nivel del mar también se mantiene anómalamente elevado, con valores superiores a 30 centímetros respecto de la media en determinados sectores, consistente con el calentamiento y la expansión de la columna de agua.
Ante el aumento de la temperatura y del nivel del mar, existe una respuesta biológica: se mantienen bajas concentraciones de nutrientes y anomalías negativas de clorofila en gran parte del área oceánica
Estas condiciones pueden reducir la productividad en determinadas zonas y modificar la distribución y disponibilidad de algunos recursos pesqueros, por ejemplo, pueden disminuir peces pelágicos pequeños como macarela, pinchagua, chuhueco y sardinas, con posibles reducciones importantes de captura.
En los atunes, el bigeye podría disminuir entre 30 y 50 %, mientras que el aleta amarilla tendería a profundizarse y el barrilete podría incrementar su disponibilidad. Otros recursos, como el camarón marino y el dorado, podrían verse favorecidos.
Un fenómeno excepcionalmente fuerte
Según los datos que se poseen al momento, Julian Baezel señaló que Ecuador puede esperar para este año un fenómeno de El Niño anómalo y extremadamente fuerte, pero, puntualizó que, esto no significa solo el aumento de lluvias, sino que en el país existen efectos diversos, que incluyen también sequías.
“Los efectos son variables, por ejemplo, en Norteamérica este año El Niño provocó que no se produzcan los huracanes; en Ecuador, en cambio, la zona del Litoral se volverá extremadamente lluviosa, pero, en la Amazonía habrá sequía”, señaló el experto.
Maylee Iza, analista de Pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), señaló que la primera anomalía que ha generado El Niño en el 2026 es la llegada tardía de las lluvias en la región Interandina, donde a mediados de septiembre normalmente aumentan las precipitaciones; mientras, en la Costa está aumentando la lluvia.
“Tomando en cuenta datos históricos, existe una analogía entre lo que pasó en 1997-1998 y lo que está pasando ahora, pues van aumentando las lluvias en el Litoral y disminuyen en la Amazonía y en la zona Interandina, lo cual ya está pasando”, puntualizó la experta.




