No hay futuro sin renovación

La Universidad del Azuay se prepara para elegir a sus nuevas autoridades. En el padrón electoral constan 3.104 estudiantes de grado y posgrado, habilitados para ejercer su derecho al voto de acuerdo con las condiciones legales establecidas, 500 menos que los que votaron hace cinco años atrás, la diferencia merece atención. Una mayor competencia en la oferta universitaria, las presiones económicas sobre las familias y una sociedad que comienza a considerar otras alternativas de formación después del bachillerato, son elementos que podrían tener incidencia en la matrícula universitaria.

Hace cinco años ya existía la preocupación por una posible reducción de estudiantes. Hoy, la comparación de los registros electorales vuelve a poner esa inquietud sobre la mesa y obliga a preguntarnos qué se está haciendo para que en los próximos cinco años la tendencia no se profundice. Recuperar a quienes han dejado de considerar a la UDA como una posibilidad y llegar a aquellos que tienen el anhelo de estudiar, pero cuyo bolsillo no se los permite, debe ser parte de una política institucional más decidida. La pensión diferenciada, en este sentido, no es solamente una alternativa económica. Es una expresión de responsabilidad social y una condición para asegurar la sostenibilidad económica y moral de la universidad. Al final del día, ¿qué es una universidad sin sus estudiantes?

En la UDA existen propuestas interesantes que merecen ser escuchadas. Sin embargo, después de una década de continuidad administrativa, considero indispensable abrir espacio a otras formas de gestión. La transparencia, la democracia interna y la apertura a nuevas ideas son condiciones necesarias para recuperar la confianza y fortalecer el sentido de pertenencia. En este escenario, la propuesta de Sebastián, Cecilia y Karina, de la Lista 2, ha puesto sobre la mesa conversaciones que considero fundamentales para el futuro institucional. Su planteamiento de pensión diferenciada y renovación de la gestión da contenido al lema «Todos somos UDA», precisamente porque reconoce que una universidad no puede construirse únicamente desde sus autoridades, sino desde las necesidades y aspiraciones de toda su comunidad.

Como “David” frente a un “Goliat” respaldado por diez años de posicionamiento administrativo, esta alternativa ha ido despertando entusiasmo entre quienes vemos en la renovación una oportunidad para recuperar la confianza en la democracia universitaria. No se trata de desconocer lo construido ni de restar valor a quienes han contribuido al desarrollo de la institución. Se trata de reconocer que los desafíos actuales requieren respuestas distintas y que la alternabilidad también puede ser una expresión de madurez institucional. Anhelo que se vuelva a tener como protagonistas a los estudiantes, incluidos aquellos que hoy no pueden llegar a nuestras aulas. No hay futuro sin renovación. (O)

@avilanieto

Dra. Caroline Ávila

Dra. Caroline Ávila

Académica. Doctora en Comunicación. Especialista en Comunicación Estratégica y Política con énfasis en Comunicación gubernamental. Analista académica, política y comunicacional a nivel nacional e internacional.