¡Buuuu! Quería empezar con un susto, ya que estamos próximos a celebrar esa fiestita gringa del Halloween. Pero no, como estamos en Ecuador, acá conmemoramos el Día del Escudo Nacional. Carambas, ver ese cóndor que nos cobija nos acelera el corazón.
En fin, regresando a los sustos, lo que pasa en el Municipio de Cuenca es de terror. A ver. Contextualicemos. Una vez que le dieron la patada al exalcalde de Cuenca, Christian Zamora, rodaron varias cabezas de alto nivel jerárquico. Sí, les barajaron a asesores, directores, subgerentes, todos los que eran parte neurálgica de la anterior administración.
Uno de los primeros asuntos que saltó a la palestra pública fue un contrato de comunicación. Aparentemente, la empresa que fue adjudicada no habría pagado los compromisos contractuales con varios medios de comunicación por concepto de pauta publicitaria. La oposición ha denunciado que ese billete se habría destinado a pagar una oficina paralela de troles. Esas cuentas falsas en redes sociales que se activan cuando hay una alerta.
Asimismo, salen a la luz documentos en los que se indica que la construcción de los tres hospitales aparentemente fue adjudicada a un consorcio. Es decir, que ganaron los tres concursos solo cambiando los nombres de los titulares. Y de yapa dicen que hay deficiencias en la construcción. Ya ese camellito se lo dejamos a los expertos.
Y, continuando con el thriller municipal, ahora se denuncia la existencia de supuestos conciertos fantasmas. ¿Cómo dice? Así es, se hicieron públicos documentos según los cuales, durante la anterior administración, se pagaron más de USD 60.000 por un concierto que nunca se habría realizado. Es más, las artistas dicen que nunca cantaron en esos eventos. Y para presentar la documentación y cobrar, se habrían bajado fotos de otros lados. ¡Increíble!
Ni modo, es lo que pasa actualmente en una ciudad que se encuentra expectante ante los recurrentes actos de dudosa procedencia que aparentemente ocurrieron en la administración pasada. ¡Qué desgastante y frustrante enterarse de que llegan al poder y arrasan con todo, hasta con el último alfiler! Acá nada de odio, simplemente que se esclarezcan los hechos. (O)




