¡Policía Nacional, arriba las manos!

Pareciera que esta frase es parte de un operativo ejecutado por la Policía Nacional contra bandas delincuenciales. Pero no. Aunque usted no lo crea, estas escenas fueron las protagonistas durante estas semanas, como parte de los allanamientos a exfuncionarios municipales de Cuenca. Es que la cosa está candente.

De acuerdo con las primeras informaciones compartidas por la Fiscalía General del Estado, durante la administración del exalcalde Zamora se habría tejido una fuerte trama de corrupción que involucra a su círculo cercano, entre quienes figuran algunos de sus exasesores y funcionarios que ya fueron separados de sus cargos.

Hay un sinnúmero de cuestionamientos acerca de la entrega de contratos. Algunos de ellos extrañamente habrían sido direccionados para beneficiar a terceros. Entre estos figuran contratos por servicios de publicidad y obras civiles. Inclusive, se habla de vacunas al interior de las dependencias municipales. Y lo más repugnante, casos de acoso sexual.

La verdad es que a más de uno le causó asombro escuchar en las noticias sobre los allanamientos y toda la alerta que generan este tipo de intervenciones. Es que hasta el menos enterado se hace la pregunta. ¿Qué pasó con la clase política de Cuenca? Antes no se escuchaban esos casos de corrupción en las dependencias municipales que hoy nos dejan perplejos. Aparentemente, se habrían desviado miles de dólares para llenar los bolsillos de gente que dice trabajar por la ciudad.

Por el bien de todos los ciudadanos, nos merecemos que estos casos sean esclarecidos. Especialmente, que los culpables sean sancionados con todo el rigor de la ley. Insisto, ¿a qué calaña de gente estamos dando la facultad de administrar los recursos de una ciudad? ¿Acaso creen que es una mina de oro? ¡Pues no! Cada dolarito que ingresa a las arcas municipales es fruto del esfuerzo de los ciudadanos y debe servir para mejorar la calidad de vida en la ciudad, no para que termine pegado en las mugrosas manos de personas sin escrúpulos.

Caramba, es que da coraje enterarse de cómo se habrían manejado los recursos de manera irresponsable. Si son elegidos autoridades, vayan y háganlo. Para eso reciben un sueldo. Por un demonio, no cojan plata ajena. Se van a quemar, tarde o temprano.  (O)

Lcdo. Santiago León

Lcdo. Santiago León

Comunicador Social. Consultor en comunicación de gobiernos locales y opinión pública. Creador de contenido digital enfocado en la comunicación municipal.