Cuenca espera que quienes hicieron de un sector cercano al Parque Nacional El Cajas, una pista, o para entrenar, o simplemente para divertirse, con sus motocicletas, sean sancionados con todo el rigor de la ley.
Días atrás, en el sector Las Pampeadas, una zona de recarga hídrica, motociclistas de enduro fueron sorprendidos “arando” con sus vehículos la corteza terrestre, delgada por cierto, pero imprescindible para la supervivencia de aquel ecosistema frágil.
Se trata sí, de un área privada; pero no por serla, ni a su dueño, peor a otros, con sus vehículos de dos ruedas, pero capaces de horadar los suelos más duros, les asiste derecho alguno para cometer esas acciones depredadoras.
Según el informe difundido por la empresa municipal ETAPA EP, el área afectada, aún no cuantificada, tardará no menos de dos años en recuperarse de manera natural y progresiva.
Se presume que los agresores ambientales son de Cuenca. Por serlo, también se supone que conocen lo que ambientalmente significa El Cajas y sus zonas de influencia; igual las sanciones legales y económicas si se cometen daños.
Siendo así, mal pudieron cometer semejantes agresiones, a sabiendas, además, de que hay otros lugares aptos para sus entrenamientos o correrías por diversión.
Tanto ETAPA EP como la Comisión de Gestión Ambiental del municipio de Cuenca han tomado nota de lo ocurrido, previo, primero a identificar a los agresores, luego a aplicarles las sanciones correspondientes, entre ellas, una multa que podría ascender a 10 salarios básicos unificados, equivalentes a $ 4.820.
Hay que sentar precedentes. Además, no es la primera vez que ocurren esos hechos. Pero también es una alerta para que ETAPA EP amplíe su control más allá de la superficie que, por delegación administra y protege, le corresponde. Hablamos de las zonas de amortiguamiento del Parque Nacional.







