OPINIÓN| El obligado encierro creo que es ambiente propicio para reencuentros interiores. Por eso, se desbordaron emociones y aún precisiones en torno al artículo anterior. Reconozco, disculpándome, la gran casa de la familia Cevallos, se levantaba en la calle Borrero, no en la Cordero, como señalé. Gabriel Cevallos, culto, serio y bondadoso, había puesto su …


