Es lo primero que pude pensar al conocer la noticia infausta de la ausencia definitiva de Leoncio Cordero, mi profesor, amigo y colega. No sólo su querida familia, sino Cuenca y el país, han sufrido una enorme pérdida. Él fue una de esas personas buenas, en toda la extensión de la palabra, bondadoso y cordial, …











