La censura de la exministra de Gobierno por parte de ciento cuatro asambleístas “impolutos”, es una paradoja. Existiendo motivos que justificaban con mayor cohesión su destitución sumados a la “mentalidad de pobreza” de la que hacen gala la mayoría de los legisladores, le condenaron por el uso de unas bombas lacrimógenas caducadas en las violentas …











