Ahora más que nunca necesitamos respirar, tomar agua e invocar la mayor calma posible, dejar sensibilidades personales, actitudes egocéntricas y mirar, aunque nos duela o no nos guste, la cruda y grave realidad económica, política y social que vivimos, porque negarla o adornarla bajo cifras o discursos populistas para intentar suavizarla o peor aún negarla, …











