Eran las fiestas del fin de año. Pedro Brito empezó a manipular luces de bengala. Una de ellas reventó en su mano derecha y tuvieron que amputarle. Tenía apenas 13 años. La familia y los amigos nunca le trataron de forma diferente por su discapacidad. Esa manera de actuar le ayudó a desenvolverse por su …











