“Quien recuerda vive varias veces”, dice el refrán. Un sencillo y dulce proverbio que hoy adquiere un acento siniestro. Sí, ya ha ocurrido antes. Allá por el año 1952, un alcalde de Guayaquil, soberanamente popular, sería detenido, encarcelado y destituido por el déspota de turno, al que no le gustaban las figuras políticas que le …


