En un mundo de profundos cambios, variados intereses, legítimas preocupaciones y realidades, las universidades deben ser productoras de respuestas y soluciones. De un sentido de vida. De legitimar su existencia. De proyectar y abrazar destinos para la sociedad. Pero una sociedad mejor, más sensible y capaz de transformar y transformarse para bien. No para mal. …


