Los cadáveres caminan en la ciudad denominada “perla del Pacífico” y caen fulminados por el peso de su miseria. La ignorancia, ángel exterminador, ha posado sus garras en nuestra ciudad amada. Y es que Guayaquil nos duele en toda el alma. Cada transeúnte, cada decisión de salir a respirar la pandemia, cada roce de la …


