En el contexto navideño y de Año Nuevo, cuando abundan las felicitaciones y los deseos de paz, conviene detenerse a reflexionar sobre lo que realmente hacemos como miembros de una sociedad sedienta de tranquilidad. ¿Nos limitamos a anhelar la paz o somos verdaderos constructores de ella? ¿Contribuimos personalmente a crear ese ambiente, o esperamos pasivamente …


