Es posible que las elecciones seccionales sean el émulo de una rifa. De pronto, los candidatos se ganan una alcaldía, una prefectura, una concejalía, una vocalía en las juntas parroquiales rurales, o un peldaño en el Consejo de Participación Ciudadana, este pulpo podrido en cuyos tentáculos se esconde el verdadero poder de los “dueños del …



