Jacobo se llamaba el borrico que, traído de Paccha de una propiedad familiar, encabezaba el primer pase del niño de la Tía Lulú y en sus lomos, la virgen María y el niño en su regazo, entre cánticos de villancicos y chagrillo, movían la brisa tenue de la fe. Raudo, indetenible, el tiempo caminó con …



