“Fernando Villavicencio nunca fue de mis simpatías, pero no puedo dejar de expresar mis sentimientos en esta columna: ¡nadie debe morir del modo que él lo ha hecho! […] ¡Y que se haga justicia, caiga quien caiga!”. Esto escribe Jorge Dávila Vázquez. Lo antedicho me pareció pertinente para el inicio de este artículo. Palabras sensatas. …











