Tito Astudillo Sarmiento Creo que nadie, absolutamente nadie, ni el más pesimista de los agoreros del desastre imaginó que, tras el macabro estribillo de “no queremos ser Venezuela” se escondía el camino hacia Gótica… Y es que, entre guasones, pingüinos, acertijos, demagogos y políticos facinerosos; la delincuencia campea en un efecto bola de nieve que …











