Cuenca es hermosa, que duda cabe. Sin embargo, apreciarla desde la magia del cine, es una experiencia que toca la fibra y reivindica esa vieja certeza: ser ecuatoriano es un orgullo, pero ser cuencano es un privilegio. Y lo digo a pocas de haber asistido al preestreno de la última producción del cine ecuatoriano, llamada …











