Vamos por el sueño ecuatoriano, antes que el peligroso y caro “estadounidense”. Con quince, veinte y hasta treinta mil dólares que pagan los migrantes ilegales a los “coyoteros”, se puede emprender un negocio sin abandonar familia, destrozar hogares, padecer durante semanas y meses, a lo mejor perder la dignidad y la vida. Pero algo más …











