Hemos vivido una década bajo la égida totalitaria y cuatro años más con una administración anodina, en ambos encharcados por actos delictivos. En el primero con los poderes judicial y legislativo dirigidos desde Carondelet, en el segundo con lamentos sin pañuelo para las lágrimas. Llegaron las últimas elecciones y pueblo aún confundido, al menos escogió …











