La de algunos economistas de insistir en achicar el tamaño del Estado, en tener un Estado raquítico. Por qué no más bien obsesionarnos en contribuirle al Estado, de darle soluciones creativas para ajustarnos y adaptarnos a los cambiantes entornos, de exigir a nuestros “líderes de opinión” que ayuden a pilotar el cerebro de nuestra sociedad …










