Buscamos la felicidad en las hipnóticas luces de los malls. En el nombre de las marcas. En las joyerías para gente decaché. En los milagrosos implementos del maquillaje que hacen que el rostro de las muchachas sea tan solo contorno, aliento y ojos, como si se tratase de una endiosada diosa egipcia, sin descuidar -desde …











