OPINIÓN | Si ayer hubiese despedido el año como acostumbraba, quemando al “viejo”, tomando unito, recibiendo abrazos, tomando otrito, abrazando a la familia y a los amigos deseándoles lo mejor en este nuevo año en medio de luces de bengalas, cohetes ensordecedores y fuegos artificiales de todos los colores, hoy, hubiera estado trasnochada. Pero como …











